Despedidas
Invitaciones de despedida de soltera en viñedo: precio claro
La cata, el autobús y la comida se cobran por cabeza; la invitación digital no. Estas son las preguntas que cuadran la cuenta antes del brindis.
Send The Joy · 5 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Quedáis un martes por la tarde en el grupo para cerrar la despedida de Marta. Alguien escribe que la bodega cobra 45 euros por cabeza y que «la cata va incluida». Tú haces la cuenta con 14 personas y te sale una cifra. Dos días después llega el presupuesto en PDF: cata aparte, aperitivo aparte, autobús aparte. Nadie ha mentido, pero ya no cuadra.
Es lo que pasa casi siempre con una despedida de soltera en viñedo. La cata, el autobús y la comida se cobran por persona. La invitación, no. Si separas las tres cosas desde el principio y pides cada precio por escrito, no hay sorpresas cuando toca dar la señal.
Invitaciones de despedida de soltera en viñedo: el precio por persona esconde tres líneas
Cuando pides presupuesto a la bodega, lo normal es que te manden un pack con un número redondo. Ese número casi nunca lo incluye todo. Detrás hay tres conceptos que se facturan por separado: la visita con la cata, el aperitivo y la comida si os quedáis a comer. Pídelos desglosados antes de decidir nada.
- Pide el desglose por escrito: cata, aperitivo y comida suelen ir en tres líneas distintas aunque te lo presenten como un único pack bodega.
- Confirma si el IVA y el servicio están incluidos. Un «desde» que después sube diez euros descuadra la cuenta que repartís por el grupo.
- Pregunta el mínimo de asistentes: si sois 12 y el espacio exige 15, esa diferencia se paga igual y alguien tendrá que ponerla.
- Averigua si el precio cambia de sábado a domingo y si mover la hora de la cata mueve también el importe.
La cata y el autobús se preguntan antes de reservar
La cata casi nunca está en el precio base. Pregunta cuántos vinos entran y si la copa, el enólogo y el paseo por las viñas van incluidos, porque hay bodegas que cobran la visita por un lado y la cata por otro. Y si una invitada no bebe, pide una alternativa sin alcohol al mismo precio o más barata: no tiene sentido que pague la cata quien va a pedir agua.
El autobús va por asiento y por hora. Pide el presupuesto con la hora de recogida y la de regreso cerradas, porque el conductor espera y esa espera se factura aparte. Divide el total entre las plazas reales, no entre las que «seguro que se apuntan»: si al final se caen dos, la cuenta sube para el resto. Y aclara si hay plaza mínima, si el aparcamiento del viñedo tiene coste y si la propina está dentro.

Cata y autobús se pagan por persona; la invitación, una sola vez.
Un pago único frente al coste por invitada
Con la invitación pasa lo contrario que con la bodega. Send The Joy cuesta 29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción: da igual que seáis 8 o 30, no hay coste por unidad ni envíos. Se comparte con un enlace, un QR o un mensaje, así que si cambia la hora de la cata o el punto de recogida no hay que reimprimir ni reenviar nada. Las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, y así sabes cuántas plazas de autobús reservar sin perseguir respuestas por WhatsApp. Monta una tabla con tres columnas —cata, transporte, invitación— y una fila por persona, pruébala gratis antes de pagar y publícala cuando tengas cerradas la hora y el punto de recogida.



