Despedidas
Invitación digital: precio de la despedida con clase de fotos
Una invitación digital cuesta 29,99 EUR, pago único, y la clase de fotografía se presupuesta aparte. Aquí tienes cómo cuadrar las cuentas y repartir el pago sin discutir en el grupo
Send The Joy · 3 de noviembre de 2026 · 3 min de lectura

Quedáis el sábado para cerrar la despedida de soltera y el chat lleva cuarenta mensajes: que si la fotógrafa cobra por horas, que si el estudio tiene una cámara para cada una, que cuánto hay que poner. Una invitación digital corta ese bucle: la creas y la envías hoy mismo desde el catálogo, con la hora, la dirección y la cuota de cada una en la misma página. Son 29,99 EUR, pago único y sin suscripción.
El orden correcto es justo el contrario del que suele hacerse. Primero se cierra la cuenta de la clase —fotógrafa, local, material— y después se elige el diseño. Si empiezas por el diseño, acabas discutiendo el precio de la invitación sin saber cuánto se va en el resto del plan. Y con la clase ya cerrada, esa cifra se juzga por lo que es: una línea más, no la única.
¿Cuánto cuesta una invitación digital para una despedida con clase de fotografía?
La respuesta corta: 29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción. No hay cuota mensual ni tienes que volver a pagar si cambias la hora o el sitio. Ese precio no cubre la clase, el local ni el material: eso va por su lado. Cuando alguien busca el precio de una invitación digital de despedida de soltera con clase de fotografía, lo que necesita saber es que son dos partidas distintas y que conviene no mezclarlas en el mismo mensaje del grupo.
- La tarifa de la fotógrafa por hora y cuántas horas son de verdad, no las que parecían al principio.
- Si el estudio incluye una cámara por persona o hay que alquilar una aparte.
- La seña del sábado y el desplazamiento hasta el local, dos líneas que nadie apunta hasta el final.
- El revelado o la copia digital de las fotos que algunas querrán llevarse a casa.
Qué entra en los 29,99 EUR y qué se paga aparte
Lo que compras es una página web propia del evento, no un PDF ni una imagen. Se comparte con un enlace o un QR y los invitados la abren en el navegador, sin instalar nada, y confirman desde el móvil. Al comprar se desbloquean todas las escenas y puedes editar los textos, subir hasta 6 fotos propias —se encuadran solas— y marcar cuál va de portada. También puedes configurar las preguntas del formulario de confirmación, y el contenido se puede ajustar por idioma si alguna invitada vive fuera.
Fuera quedan la papelería, los sellos y la mensajería: no hay nada que imprimir ni sobres que reenviar. Ese dinero que iba a tarjetas se queda en el bote de la clase. Y si alguien quiere papel, la opción sensata es combinar: el enlace para todas y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar.

Primero se cierra lo que cuesta la clase; después se elige el diseño. Al revés, el precio siempre acaba en discusión.
Cómo repartir el pago sin abrir un debate en el grupo
Antes de mandar el enlace, divide el total entre las asistentes, redondea al alza y escribe esa cifra en el mismo mensaje. Las invitaciones digitales no cobran nada por su cuenta: el Bizum o la transferencia se gestionan aparte, con una fecha límite escrita en el texto. Las confirmaciones llegan dentro de la invitación, en una lista ordenada, así que el recuento real está ahí y no entre memes del chat. Si el estudio cambia de hora el jueves, editas y el enlace sigue siendo el mismo. Elige diseño, pruébalo gratis y publica la invitación cuando la fecha esté cerrada: 29,99 EUR, pago único.



