Revelacion de genero
Invitaciones de revelación de género en el planetario
Rótulo, sala exacta, dos horas separadas y una paleta que se lea con el móvil a oscuras. La invitación lleva al invitado hasta el apagón de luces.
Send The Joy · 2 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Quedan diez minutos para el apagón. La sala está a media luz, los invitados entran por la puerta lateral y alguien pregunta en voz baja si el proyector ya está encendido. Si la invitación no decía a qué hora se apagan las luces, toca explicarlo treinta veces de pie en el pasillo. Las invitaciones de revelación de género en un planetario se juegan justo ahí, en los minutos antes de la proyección.
No hace falta que la invitación anuncie el sexo del bebé. Hace falta que diga la hora exacta, la puerta correcta y qué se va a encontrar cada invitado al cruzar el umbral.
El planetario ya es la pantalla de tu revelación de género
Con una cúpula por delante no hay que decorar nada más. El techo, el proyector y el haz de luz ya hacen el trabajo, así que la portada puede ser la cúpula vacía o el proyector encendido. Lo que sí conviene es ser exacto con el sitio: 'Sala del domo, acceso por la puerta lateral'. Si solo escribes el nombre del planetario, alguien acabará en la taquilla principal preguntando dónde es la fiesta.
- Rótulo de portada: 'La función empieza cuando entres', con la fecha justo debajo.
- Lugar con nombre, sala y puerta: 'Planetario, sala del domo, acceso lateral'.
- Foto de portada: la cúpula vacía o el proyector encendido.
- Ni una palabra sobre el sexo del bebé en la primera pantalla.
La hora del apagón manda
Hay dos horas y las dos importan. Una es la llegada: '20:00, bienvenida en el vestíbulo'. La otra es el apagón: '20:30, se apagan las luces'. Sepáralas en la invitación y deja una frase de una línea en la escena de umbral: 'A las 20:30 no se puede entrar. Llega a las 20:00'.
En el formulario de confirmación añade una pregunta: '¿Vienes a la proyección o solo al brindis posterior?'. Con esa respuesta reservas sillas bajo la cúpula sin llamar a nadie. Y si cambia la hora, editas la invitación y el enlace sigue siendo el mismo: nadie recibe un segundo mensaje con correcciones.

La invitación no desvela nada. Solo lleva a tus invitados hasta el apagón de luces.
Bajo el nombre que aún no existe
Si el nombre todavía no está decidido, deja que el rótulo haga el trabajo: 'Niño o niña, el nombre lo pone la cúpula'. Tampoco escribas 'revelación de género' en la portada: con la fecha, el planetario y esa frase ya se entiende, y el suspense se guarda para la proyección. Si hay hermanos mayores, una foto suya mirando hacia la cúpula dice más que tres líneas explicando lo mismo.
Azul medianoche antes que azul bebé
En una sala a oscuras el azul bebé se apaga en la pantalla del móvil. Usa azul medianoche con un dorado suave en los acentos: se lee con el brillo bajo y aguanta la vista previa. Dos colores y un metal bastan; un degradado con estrellitas compite con la proyección real y en pantalla pequeña se ve peor. Elige la paleta, pruébala en el móvil y decide la tipografía después.
Elige una escena, escribe la hora del apagón y prueba el diseño gratis antes de publicar. Cuando la sala se oscurezca, la invitación ya habrá hecho su trabajo: cada invitado sabrá dónde sentarse y tú sabrás quién viene.
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