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Invitaciones para inauguración de oficina: reparte las visitas
Reparte a los invitados por plantas y horas con una sola invitación digital: la hora del brindis se cambia sin reenviar nada y las confirmaciones llegan en una lista ordenada.
Send The Joy · 3 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las siete de la tarde, la puerta de la oficina nueva está abierta y hay cuarenta personas apelotonadas delante del ascensor. Dos plantas, una escalera y un cartel en la entrada que solo pone «inauguración». Nadie sabe si le toca subir, si el brindis ya ha pasado ni si su hija de ocho años cabe en la terraza.
Lo que falla ahí no es la fiesta: es la invitación. Una inauguración de oficina se lleva mucho mejor cuando la propia invitación reparte a los invitados por plantas y por horas, en vez de meterlos a todos en el recibidor a la misma hora. Se monta en una tarde y no hay que imprimir nada.
Invitaciones para inauguración de oficina: la planta es el recorrido
Piensa en la invitación como quien diseña el recorrido, no el cartel de la puerta. Divide la tarde en franjas de 45 minutos y asigna una planta a cada franja: a las 17:00 la planta 1, a las 17:45 la planta 2, a las 18:30 la terraza. Así nadie se queda parado delante del ascensor esperando a ver qué pasa.
- Franjas de 45 minutos con una planta en cada una: a las 17:00 la planta 1, a las 17:45 la planta 2, a las 18:30 la terraza.
- El nombre de la planta en el rótulo de cada escena: «Planta 2 — zona de mesas», «Planta 3 — despachos».
- Una última franja flexible para el brindis, pensada para quien llega tarde por el tráfico.
- El punto exacto de entrada: la puerta de carga o el portal principal, nunca «el edificio».
El enlace se actualiza y no hay que reenviar nada
La invitación es una página web propia del evento, no un PDF ni una imagen. Eso significa que si el martes confirmas que la planta 4 todavía huele a pintura, cambias esa escena y el mismo enlace ya muestra el recorrido nuevo. No hay otro mensaje en el grupo de la empresa ni una segunda tirada de tarjetas.
Lo mismo pasa con la hora del brindis. Si se mueve de las 19:00 a las 19:30, editas el campo, publicas y quien abra la invitación ve la hora correcta. El mapa del edificio y el código de vestimenta —«calle, sin corbata»— viven en esa misma página. Cambiarlos no reimprime sobres ni tarjetas.

Una inauguración no se arregla con un cartel más grande: se arregla diciéndole a cada invitado a qué planta va y a qué hora.
El RSVP responde lo que tú necesitas saber
Configura las preguntas del formulario de confirmación: nombre, cuántas personas vienen contigo y en qué planta quieres entrar. Las respuestas llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada. Se acaba el «confírmame» por WhatsApp la víspera: quien no ha respondido simplemente no aparece en la lista, y tú miras la lista, no el teléfono.
Lo que se ve antes de pisar la oficina
Seis fotos hacen el trabajo: la fachada, el hueco de la escalera, la sala de reuniones, la terraza, el detalle de la cafetera y el equipo montando mesas. Se encuadran solas en el marco y puedes marcar cuál es la de portada. Si tu equipo es internacional, el contenido se puede configurar por idioma además de los siete de la web, para que el invitado de la sede de Lisboa lea lo mismo en portugués.
Elige un diseño de la colección, pruébalo gratis en modo prueba y deja el enlace listo antes de que empiece a llegar la primera visita. Si el director quiere una tarjeta enmarcada en su despacho, imprime tres copias para tres personas y manda el enlace a las otras doscientas. Una inauguración se recuerda por cómo entra la gente, no por el cartel de la puerta.
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