Eventos corporativos
Invitaciones para eventos corporativos: cata de aceite
Una cata de aceite corporativa se decide en la mesa: cuántos catadores caben, cuántas copas y cuánto pan. Y todo empieza en la invitación que dice hora, sala y qué se cata.
Send The Joy · 5 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las siete menos diez y hay doce sillas puestas alrededor de la mesa. Tú has contado ocho copas de vidrio azul, ocho vasos de agua y ocho trozos de pan. Faltan cuatro de cada. Mientras alguien baja a por más, la cata empieza con retraso y la sala se llena de conversación.
Una cata de aceite se decide en la mesa antes de abrir ninguna botella: cuántos catadores caben, cuántas copas hacen falta, cuánto pan hay que cortar. Y todo eso empieza un paso antes, en las invitaciones para eventos corporativos: la que dice la hora, la sala y qué aceites se van a catar.
Invitaciones para eventos corporativos: el aforo manda en una cata de aceite
Ocho personas por mesa es el número que funciona. Con doce, las manos se enconlan: uno coge el pan, otro espera su copa y al final la gente acaba charlando en lugar de oler. Si el grupo pasa de treinta, plantea dos turnos con la hora exacta en la invitación —18:30 y 20:00— en vez de una sesión única que se desborda. Cuenta también la mesa del ponente: una botella por aceite, un vaso para descartar y sitio para la bandeja del pan sin invadir la zona de cata.
- Una copa por catador, un vaso de agua por persona y un vasito por cada aceite de la serie.
- Copas de vidrio azul cobalto: evitan juzgar el aceite por el color y concentran la vista en el aroma.
- Pan neutro cortado en trozos de un bocado, uno o dos por persona, en una cesta fuera de la mesa de cata.
- Mantel claro y pocos objetos encima: sobre blanco se lee mejor el color del aceite en el plato.
La invitación es el programa, la lista de la compra y el mapa
Fija tres datos que se lean en el primer pantallazo: hora de llegada, minuto de inicio de la cata y duración total. Si la cata es a las 19:00, la invitación dice 18:45 para el café de bienvenida. Pon la dirección con enlace al mapa y una línea sobre aparcamiento o transporte, porque el día del evento siempre hay dos personas preguntando por WhatsApp dónde es. Añade una nota de contexto: cuatro aceites, tres variedades, un pan neutro. Quien llega sabiendo qué va a catar escucha distinto.
Y una línea que avise de que se cata con pan y agua: quien venga de comer un plato especiado va a notar el aceite distinto. Si el evento cae después de la jornada laboral, dos palabras de código de vestimenta bastan: camisa cómoda, sin corbata. Y si algo se mueve, no reenvías nada. Pasas la cata del salón grande a la sala de juntas, editas el lugar y el mapa, y el enlace sigue siendo el mismo. Nadie recibe un correo de corrección.

Con las confirmaciones dentro de la misma invitación, la víspera cuadras las mesas de ocho sin abrir una hoja de cálculo.
Quién confirma y quién no: el RSVP va dentro del enlace
Las respuestas llegan en una lista ordenada dentro de la propia invitación, y las preguntas del formulario se ajustan al evento: por ejemplo, si vienes con acompañante y su nombre, para tener el cubierto y la copa contados. El invitado confirma desde el móvil en el mismo enlace, sin instalar nada, y tú dejas de perseguir respuestas por WhatsApp. Elige un diseño, pruébalo gratis y publica la invitación cuando tengas claros la sala, la hora y los aceites.
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