Inspiracion
Invitaciones digitales con pasarela de pago y regalo colectivo
Tus invitados confirman y aportan al regalo colectivo en el mismo enlace, sin instalar nada y sin perseguir a nadie por WhatsApp. Así se monta.
Send The Joy · 3 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las once y media de la noche y sigues en el grupo de WhatsApp de la boda de Marta. Una prima pregunta cuánto hay que poner para el regalo. Otra dice que no puede ir. Un tío escribe «¿al final a quién se le ingresa?». Y tú tienes tres mensajes sin leer de gente que ni ha mirado la fecha. Las invitaciones digitales con pasarela de pago resuelven justo eso: el invitado abre un enlace, confirma si va y, si quiere, aporta su parte al regalo colectivo ahí mismo.
Sin instalar nada y sin salir de la invitación. Un enlace, una lista de confirmaciones ordenada y una aportación que se resuelve en el mismo sitio donde se lee la hora. Menos preguntas y menos perseguir a nadie.
Un enlace con pasarela de pago: confirman y aportan a la vez
El invitado abre el enlace en el móvil y hace dos cosas seguidas: marcar que sí va y, si le apetece, sumar su parte al regalo. No sale de la página, no se crea una cuenta aparte y no tiene que preguntar a qué número se ingresa. Tú ves las respuestas en una lista, con las preguntas que hayas dejado configuradas en el formulario de confirmación.
- Abre el enlace en el móvil, marca que sí va y, si quiere, aporta al regalo: sin instalar ninguna aplicación.
- Las confirmaciones llegan dentro de la invitación, en una lista ordenada, con las preguntas que tú hayas configurado.
- Se acabó el «¿al final cuánto pongo?»: cada uno decide si participa cuando responde, no cuando alguien le escribe por privado.
- Una comida de 60 personas donde nadie llama a la prima para saber cuántos van ni a quién se le ingresa la parte del regalo.
Pedir para el regalo sin que suene a cuota
El orden importa. Primero la fiesta, después la aportación. Algo como «vuestra presencia es el regalo; si además queréis sumaros, aquí mismo podéis» funciona mucho mejor que un mensaje con una cifra suelta. El invitado decide primero si viene y, ya dentro, si participa.
Y pon un destino concreto, en una línea: una cena larga al día siguiente, dos noches en una casa rural o la olla que vais a usar veinte años. Lo vago se ignora, lo concreto se apoya. Si escribes «para nuestro futuro», nadie sabe qué está pagando.

Un enlace donde se confirma, se aporta al regalo y se cambia la hora sin reenviar nada.
Lo pagas una vez y lo editas cuando quieras
La invitación cuesta 29,99 EUR, pago único y sin suscripción: da igual si son 30 invitados o 200, el precio no se mueve. Y si al día siguiente cambias la hora, el lugar, el mapa, el código de vestimenta o una frase, quien abra el enlace ve la versión nueva. No reenvías nada ni preparas sobres otra vez.
El papel se queda para quien lo vaya a guardar
Es 100% digital, así que no se imprime ni se envía nada. Lo sensato es combinar: enlace para todos y un par de copias impresas en casa para quien las guarde en un cajón. Tus invitados solo necesitan un móvil, una tablet o un ordenador con conexión, y tú puedes mandar el enlace en un QR o en un mensaje. La web está en siete idiomas (español, inglés, catalán, francés, italiano, portugués y alemán) y el contenido de la invitación se puede configurar por idioma, útil cuando la familia está repartida.
Elige un diseño, pruébalo gratis editando la portada y publica con un botón cuando te convenza. El enlace se encarga de las confirmaciones y de la aportación al regalo mientras tú decides si el destino es una cena, un finde o algo que dure veinte años.



