Bodas
Invitaciones de boda con menú vegano: cómo anunciarlo
El menú vegano no se pregunta, se escribe en la invitación: dónde ponerlo, cómo nombrarlo y qué dejar fuera del RSVP sin montar un formulario.
Send The Joy · 1 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan tres semanas para la boda. Alguien abre el grupo de WhatsApp y escribe: «Una cosa, ¿alguien es vegano?». Lo leen sesenta personas. Contesta una. Y arranca un hilo de mensajes que no termina en nada: el menú especial, si lo cobran igual, que mi hermana no toma lácteos. La pregunta no es el problema. El problema es haberla hecho.
El menú no es una encuesta. Si la cena va a ser vegana, se escribe en la invitación y cada invitado decide con la información delante. Nadie tiene que declararse ni pedir permiso para comer, y tú te ahorras la ronda de mensajes. La etiqueta empieza ahí, en el texto que envías, no en la puerta del banquete.
El menú vegano no se pregunta, se anuncia
EscrÍbelo tal cual: «Cena de temporada, 100% vegana». Y cuidado con las etiquetas. «Menú especial» o «menú alternativo» colocan al invitado en el lado raro de la mesa. Si el menú vegano es el menú, se llama por su nombre. En la mesa, nada de tarjetitas con «vegano» delante del nombre: eso marca la silla, no a la persona. Y confirma con el banquete que el plato sale al mismo ritmo que el resto; uno que llega veinte minutos tarde deshace todo lo que escribiste.
- «Cena vegana de temporada para todos los invitados».
- «Menú de la huerta: sin productos de origen animal. El brindis, tampoco».
- «Si necesitas otra cosa en tu plato, escribe a Marta antes del 10 de mayo».
- «Cocina de temporada para todos. Nos vemos el sábado a las 20:00».
Dónde poner el menú vegano en las invitaciones de boda
Una línea, no un párrafo. En la escena de la cena —o donde cuentes el día— va la frase del menú y un contacto con fecha para lo que se salga de ahí: «Menú vegano de temporada. Para cualquier cosa de tu plato, escribe a Marta antes del 10 de mayo». Con eso ya está. Mandarlo por el grupo no vale: el mensaje se pierde entre fotos del vestido y audios de la tía.
El sitio importa tanto como el texto. Si la línea del menú usa la misma tipografía y el mismo tamaño que la fecha y el lugar, se lee como parte de la boda. En cursiva, pequeña y al final, se lee como una disculpa. Y si hay dos propuestas, nómbralas por lo que son —«menú de la huerta», «menú del mar»— y no por lo que dejan fuera.

El menú no se pregunta: se escribe en la invitación y se sirve a la vez que el resto.
El RSVP no es un formulario de alergias
En la invitación pide solo lo que necesitas para contar cabezas: nombre, asistencia y, si acaso, cuántos venís. Las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, y no hay que perseguir respuestas por WhatsApp. Para una alergia o un cambio en el plato, deja un contacto humano con fecha —«escríbeme y lo arreglamos»— en lugar de una casilla más. Y si tres semanas antes pasas de menú vegano a vegetariano, editas esa escena y el enlace que ya enviaste muestra la versión nueva: nadie recibe un mensaje de rectificación. Crea tu invitación digital en Send The Joy, pruébala gratis y publica el enlace hoy mismo.



