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Invitaciones de cumpleaños 75: seis fotos y un enlace
La fecha, la hora y el sitio en la primera pantalla, seis fotos de siempre y las confirmaciones en una lista: cómo montar una invitación de 75 años sin perseguir a nadie.
Send The Joy · 6 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las once y cuarto de un martes y en el grupo de la familia hay veintitrés mensajes sin leer. Todos preguntan lo mismo: si la comida de los 75 de la iaia Pilar es a la una o a las dos, y si el restaurante es el del año pasado. Las invitaciones de cumpleaños 75 sirven justo para que esa conversación no llegue a existir.
Una invitación digital es una página web propia de la celebración. Se comparte con un enlace o un QR, se abre en el navegador del móvil y no hay que instalar ninguna app. La fecha, la hora y el sitio se leen en la primera pantalla, y las confirmaciones llegan dentro, en una lista ordenada.
Las invitaciones de cumpleaños 75 se leen de pie, en el metro
El enlace no lo abre el homenajeado. Lo abre su hija en el metro, o el nieto mayor mientras espera el autobús, y decide en cuatro segundos si contesta ahora o lo deja para luego. Si a esa primera pantalla le falta la hora o el nombre del sitio, el «luego» acaba en la pregunta del primo a las once de la noche.
- El rótulo exacto, tal como lo dice la familia: «75 anys de la iaia Pilar» o «Los 75 de Ramon». Así nadie duda de qué celebración está abriendo.
- Fecha, hora y nombre exacto del sitio, con el mapa, para quien viene de fuera del barrio y no conoce la calle.
- Una frase corta en la voz del homenajeado: «Venid con hambre» o «Sin regalos, con fotos».
- El idioma, si en la misma familia hay nietos que leen en catalán y primos que leen en castellano: el contenido se configura por idioma.
Hasta seis fotos y el encuadre que no corta la del 74
La portada manda. Puede ser la foto del día de la boda, la del portal de casa o los nietos apretados en una mesa de cumpleaños. En el editor marcas cuál es la de portada, subes hasta seis fotos propias y sustituyes cualquiera si aparece una mejor en el cajón.
Luego vienen las escenas, encadenadas y pasando de una a otra con el dedo. La primera abre con los nombres y la fecha, la siguiente lleva al lugar, otra enseña la foto de los nietos y la última recoge la confirmación. Cada escena tiene sus propios textos, así que el rótulo «Cena larga» se convierte en «Mesa larga en el Eixample, a las 14:30» sin tocar el resto. Con música de fondo deja de parecer un aviso y se parece más al día que vais a contar.

Los 75 no se cuentan entre mensajes cruzados: se cuentan en una pantalla que se abre en dos segundos.
RSVP, cambio de hora y la copia en papel de la tía Roser
Las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, con las preguntas que hayas configurado antes de publicar: cada familia responde con los nombres de los que vienen y con qué nombre quiere figurar. Si el restaurante cambia la hora o el código de vestimenta, editas la invitación y el enlace sigue siendo el mismo; nadie reenvía nada. Y si la tía Roser quiere papel, la opción sensata es combinar: enlace para todos y dos o tres copias en la copistería del barrio, un A4 a color, para quien las vaya a guardar. Elige un diseño, escribe los nombres y las dos o tres frases que definen la celebración, y prueba la portada gratis antes de decidir.



