Aniversarios
Invitaciones de bodas de madera 5 años: lo que cuesta
Una invitación grabada en madera tiene precio por pieza, envío y reimpresión. Desglosamos qué se paga de verdad y dónde encaja una invitación digital.
Send The Joy · 7 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Quedáis con el carpintero un sábado por la mañana. Lleváis la lista en el móvil: 60 nombres. Os enseña una tablita de chopo con vuestros nombres grabados y os pasa el presupuesto. Lo que sorprende no es el diseño, son las líneas de abajo: corte, grabado, lijado, embalaje rígido y envío. Cada una se cobra aparte. Las invitaciones de bodas de madera 5 años se pagan así, pieza a pieza.
La madera es un material bonito, pero también pesado y poco flexible. Lo que grabáis, grabado se queda. Antes de decir que sí, conviene saber qué se paga de verdad: por pieza, por proceso, por envío y por cambio.
Invitaciones de bodas de madera 5 años: el grabado se cobra por pieza
El precio arranca en el material. No cuesta lo mismo una tablita de chopo con vuestros nombres y la fecha que una pieza de nogal cortada con láser en forma de hoja. Después viene el proceso, y ese se factura por unidad: 80 invitaciones son 80 cortes, 80 grabados y 80 lijados, no un proceso repartido entre todas.
- Pedido mínimo: preguntad al taller cuál es y cuánto sube el precio por unidad si solo necesitáis 30 piezas.
- Material, corte y acabado: separadlos en el presupuesto. Son tres partidas distintas y se pueden negociar por separado.
- Nombres y sobres: cada nombre grabado o escrito a mano añade tiempo de taller, y ese tiempo también se factura.
- Reimpresión: preguntad qué pasa si cambia la hora, el lugar o un apellido después de encargar. La madera ya está grabada.
El envío pesa más que la madera
Una tablita grabada no viaja en un sobre: va con embalaje rígido para que no se parta por la esquina. El porte se paga por envío y por peso, no por invitación, así que una lista repartida entre Madrid, Palma y Londres son tres envíos. Y si en junio alguien os pide una copia más, es otro envío.
El gasto más caro, con diferencia, es el cambio. Si el brunch pasa de las 13:00 a las 12:00, la madera ya está grabada y hay que pagar otra vez corte, grabado y envío. En una invitación digital, corregir la hora, el lugar o el mapa no obliga a reenviar nada: el enlace sigue siendo el mismo y los invitados ven la versión actualizada.

En madera, cada nombre nuevo es una pieza nueva. En un enlace, el invitado 61 no cuesta más que el primero.
La cuenta que sí cuadra: madera para guardar, enlace para todos
La combinación sensata es esta: una invitación digital para toda la lista y unas pocas piezas de madera para quien las vaya a guardar de verdad, como los padres, los abuelos o los testigos. En la digital, el código de vestimenta, la frase o el mapa se editan en Joy Studio desde el navegador, con vista previa al momento, y se pueden subir hasta 6 fotos propias que se encuadran solas en el marco. Las confirmaciones llegan dentro de la propia invitación, en una lista ordenada, y las preguntas del formulario se configuran a vuestro gusto: no hay que perseguir respuestas por WhatsApp. Podéis probarlo gratis: en modo prueba se edita la portada sin pagar, y al comprar se desbloquean todas las escenas. Así el presupuesto del quinto aniversario se lo queda la cena, no el correo.



