Aniversarios
Invitaciones bodas de hierro: seis años que ya son historia
Fecha, seis fotos y un enlace para las bodas de hierro: cómo celebrar los seis años sin perseguir confirmaciones ni reimprimir nada.
Send The Joy · 30 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

Un martes de abril, seis años después de la boda, uno de los dos abre la caja de las fotos y se queda con una del primer piso: dos sillas de cocina, una caja sin abrir y una bombilla sin pantalla. Ahí caéis en la cuenta: son las bodas de hierro. Ni fiesta con banda ni mesas redondas. La idea que sale de ahí es más pequeña y más vuestra: cenar con la gente que estuvo aquel día.
Las bodas de hierro no piden salón ni orquesta. Piden una fecha, un sitio donde quepan los que importan y una invitación que puedas mandar sin ir detrás de nadie a preguntar quién viene.
Invitaciones bodas de hierro: elige la fecha antes que el menú
La fecha se cierra antes de mirar cartas de restaurante, porque condiciona el sitio, el número de mesas y hasta el menú. Si sois ocho, vale el día exacto del aniversario, aunque caiga en martes. Si la lista pasa de veinte, gana el sábado más cercano.
- Fecha exacta o sábado más cercano: si la lista pasa de veinte personas, gana el sábado.
- Formato antes de reservar: comida de domingo en casa para ocho, o cena en el restaurante del primer aniversario para veinte.
- La hora exacta del brindis, no solo la de llegada, y el discurso de tres minutos.
- Dirección con enlace al mapa y una línea sobre aparcamiento, si hace falta.
El hierro se pone en la mesa, no en el cartel
El hierro funciona como material, no como tema. Mantel crudo, grafito, óxido y blanco roto, y un único candelabro de hierro forjado en el centro. Llenar la mesa de tuercas y clavos sale en las fotos y no cuenta nada de vosotros.
Si prefieres que el hierro se quede en el color, mejor: velas negro mate, vajilla verde oliva, servilletas de tela sin planchar. Y para el brindis, la canción del primer baile. Hoy suena antigua. Es lo que hay.

El hierro no hace falta en el cartel: basta con que la mesa, la fecha y la gente sean las correctas.
Una invitación de bodas de hierro que se abre en tres segundos
La invitación es una página web propia, no un PDF ni una imagen. Se abre con un enlace en cualquier navegador, sin instalar nada, y lo primero que se lee es el rótulo, los nombres, la fecha, la hora y el lugar: eso es lo que busca la gente sin hacer scroll. El enlace va al grupo de la familia por WhatsApp. El QR impreso, solo para quien vaya a guardarlo en papel. Y las confirmaciones llegan en una lista dentro de la propia invitación, con las preguntas que hayas configurado. Se acaban los «¿tú vienes?» tres días antes.
Seis fotos, una por año
Dentro caben hasta seis fotos propias. Marca como portada la del viaje que os cambió el plan, no la más nítida. Cada una se encuadra sola en su marco, así que una vertical borrosa de 2019 sigue funcionando sin recortarla a mano. Y con doce palabras por escena hay bastante: «El primer piso, la primera planta, la misma mesa» dice más que un párrafo entero.
Puedes probar el diseño gratis, montar la portada con vuestros seis años y publicar el enlace cuando la fecha esté cerrada. Si luego cambia la hora o el código de vestimenta, lo editas y quien abra el enlace ese día ve la versión actualizada. 29,99 EUR, pago único, con todas las escenas desbloqueadas desde el primer minuto.



