Aniversarios
Invitaciones bodas de estaño: celebra tus diez años
Diez años no se avisan con un mensaje de texto. Te contamos cómo plantear la invitación de tus bodas de estaño con fecha, escenas y confirmaciones en orden.
Send The Joy · 30 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

Son las once y media de la noche y en el grupo de “los del sábado” hay cuarenta y siete mensajes sin leer. Alguien pregunta a qué hora es la comida, otra dice que creía que era el domingo y una tercera avisa de que igual lleva a los niños. Nadie ha dicho todavía dónde es la comida de vuestras bodas de estaño.
Diez años juntos no se cierran con una cadena de mensajes cruzados. Si vas a celebrar el décimo aniversario de boda, plantéalo como una segunda boda: con una fecha clara, un sitio comprobado y una invitación que aguante las preguntas de cuarenta personas sin que las respondas tú, una por una.
Las bodas de estaño no se avisan con un cumpleaños
En España los diez años se conocen como bodas de estaño. Lo que se celebra es la pareja, no una cena de amigos con tarta al final. El error que más se repite es copiar la invitación de la boda original: diez años después cambian el sitio, el número de invitados y hasta cómo os apetece vestiros. Antes de abrir ningún editor, decide el tamaño. Doce personas en un restaurante de barrio y sesenta en un salón con barra libre son dos celebraciones distintas, y el texto cambia según cuál sea.
- Doce o sesenta. Con doce personas, “cenamos donde brindamos hace diez años” se entiende; con sesenta necesitas dirección, hora y dónde aparcar.
- El sitio de ahora. El restaurante de la boda ya no existe y la terraza del pueblo ha cambiado de nombre: comprueba la dirección antes de escribirla.
- El código de vestimenta. Si coméis de día en una terraza de grava, “traje claro y zapato cómodo” evita el tacón de aguja.
- Quién viene. En diez años hay hijos, mudanzas y gente que ya no está: la lista de invitados no es la de 2015.
Un mensaje de WhatsApp no aguanta tres preguntas
En el grupo de “el sábado comemos” alguien pregunta la hora, otro el sitio y una tercera si puede llevar a los niños: tres respuestas distintas y ninguna oficial. Cuando alguien escribe “creo que era a las dos”, ya no sabes cuántos vais, y el día antes hay que volver a preguntarlo todo, esta vez a quien sí lo sabe.
Una invitación digital es una página propia, no un PDF ni una imagen: se comparte con un enlace o un QR y se abre desde el navegador del móvil, sin instalar nada. En la portada van rótulo, nombres, fecha, frase y lugar, cada dato en su campo. Puedes subir hasta seis fotos y marcar cuál es la de portada: una de la boda de 2015 y otra del último verano cuentan estos diez años mejor que un párrafo. Y las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, con las preguntas que hayas configurado.

Diez años se cuentan por escenas, no en un bloque de texto: una foto de la boda, una del último verano y la canción del primer baile dicen más que “celebramos nuestro aniversario”.
Diez años se cuentan por escenas, no en un bloque
Una invitación se organiza en escenas encadenadas, cada una con sus textos y sus fotos: “Umbral de cal”, “Memoria del patio”, “Cena larga”, “Último baile”. La primera frase importa: “Hace diez años nos dijimos sí en un ayuntamiento con dos testigos” funciona mejor que “celebramos nuestro aniversario”. Pon la canción del primer baile como música de la invitación y un invitado se queda medio minuto más mirando la pantalla. Tienes la fecha, tienes a la gente y tienes diez años que contar: solo falta la invitación. Abre el editor, prueba la portada gratis y publícala por 29,99 EUR, pago único.



