Aniversarios
Invitaciones para bodas de algodón: el segundo aniversario
El algodón es el segundo aniversario y también lo que se ha vuelto suave con el uso. Ideas, escenas y textos para contarlo en una invitación digital.
Send The Joy · 30 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

Hay una camiseta en casa que ya solo te pones un domingo cualquiera. La comprasteis el primer año, ha pasado por no sabes cuántas coladas y está tan suave que da gusto. Eso es el algodón: el segundo aniversario y, de paso, todo lo que se ha vuelto blando de tanto usarlo. Cuando llega la fecha, la tentación es abrir el álbum y montar un carrusel con las fotos del banquete.
Las invitaciones para bodas de algodón funcionan mejor al revés: menos fotos de aquel día y más de estos dos años. Una mesa reservada, una hora concreta y una frase que digáis de verdad en casa. Con eso se entiende el guiño sin tener que explicarlo.
Invitaciones para bodas de algodón: la mesa antes que el álbum
El segundo aniversario no pide un homenaje, pide una cena. Reserva en el mismo sitio donde cenasteis la víspera de la boda y a la misma hora, y escribe esa hora en la invitación. Es un dato concreto, y quien lo lea lo pilla.
- Dos o tres prendas de casa que hayan sobrevivido a estos dos años: la camiseta, la bata, la sábana buena.
- El nombre del restaurante con la dirección escrita tal y como se busca en el mapa, y la hora exacta de la cena.
- Para el campo de frase, algo cotidiano: 'seguimos lavando las sábanas a 30 grados' gana a cualquier verso prestado.
- El rótulo 'Bodas de algodón' en la portada, con la fecha debajo y nada más.
Tres escenas, un color suave y seis fotos como máximo
La invitación se monta por escenas encadenadas, y cada una se personaliza con tus textos y tus fotos. Para un segundo aniversario funcionan tres: 'Umbral', con la puerta de casa, el rótulo y la fecha; 'Memoria del patio', con dos o tres fotos de estos dos años —un viaje corto, la planta que sigue viva, la mudanza— y un pie de una línea cada una; y 'Último baile', con el mapa del sitio y la pregunta de confirmación.
Antes de la tipografía, decide el color: crudo, blanco roto, azul lavado o verde salvia. El rosa y el dorado juntos empujan la invitación hacia una tarjeta de bautizo. En la portada funciona mejor una textura real, una sábana tendida o una manga arremangada, que una pose de estudio. Puedes subir hasta seis fotos, marcar cuál va de portada y cambiarla después. Si una de las seis es de un objeto, que el resto sean de personas: el objeto marca el tono.

Una mesa puesta, una hora concreta y una frase que decís de verdad valen más que cien fotos del banquete.
El enlace que cambia cuando cambia la cena
Si el restaurante os cambia la hora una semana antes, entras al editor, la cambias y el enlace sigue siendo el mismo. Nadie recibe un segundo mensaje ni un 'perdón, me equivoqué'. Lo mismo si se mueve el sitio, el mapa o la frase. Las confirmaciones llegan dentro de la invitación, en una lista ordenada, y las preguntas del formulario las decides tú. Los invitados abren el enlace en el navegador del móvil, sin instalar nada, también los que viven fuera, y el contenido se puede configurar en otro idioma. Elige un diseño, pruébalo gratis editando la portada y publícalo cuando la frase te suene a vosotros.



