Bodas
Invitaciones de boda para vegetarianos: pregunta bien
Si nadie pregunta, el invitado vegetariano come ensalada y calla. Cómo anunciar el menú en la invitación y preguntar por alergias sin montar un interrogatorio.
Send The Joy · 8 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan tres semanas para la boda. El catering pide el número definitivo de menús y tú tienes una hoja con ochenta y cuatro nombres y ninguna pista de quién come carne. Has buscado ideas para invitaciones de boda para vegetarianos y todas hablan del diseño, no de esta hoja. En la lista está tu primo Javier, vegetariano desde los quince, que se sentará a la mesa, verá pasar el solomillo y se comerá el pan sin decir nada.
Casi nunca el problema es el invitado. Es que la pregunta no se hizo donde tocaba ni cuando tocaba. Y no hace falta un formulario de ocho campos para resolverlo: basta con saber a quién le cambias el plato antes de cerrar el menú con el catering.
Invitaciones de boda para vegetarianos: preguntar es logística, no descortesía
Si nadie pregunta, el invitado vegetariano come ensalada y calla. Saber que dos personas no comen carne decide si el catering sirve un principal o tres, y esa pregunta se hace antes de cerrar el menú, no el martes de la boda. La mala educación no es preguntar: es preguntar en masa. Ochenta personas leyendo «¿alergias?» en un formulario convierten tu boda en un chequeo médico.
- La escena de la cena anuncia el menú: «Menú vegetariano para todos; si necesitas algo distinto, escríbenos antes del 1 de junio».
- Un mensaje por unidad familiar, no tres al mismo número: «Habrá menú vegetariano, ¿te encaja o te preparo algo distinto?».
- El formulario de confirmación recoge asistencia y acompañante. Ahí no entra la casilla de «¿eres alérgico a algo?».
- Lanza la pregunta cuando ya hayan abierto la invitación: conocen fecha, hora y menú, así que solo tienen que responder sí o no.
El menú se anuncia, no se interroga
Escribe lo que va a haber, no lo que falta. «Menú vegetariano para todos» tranquiliza más que «habrá opción vegetariana». La primera frase dice que hay cena para cualquiera; la segunda, que hay un trámite para unos pocos. Con la primera, el invitado lee y sigue. Con la segunda, duda si le toca escribir.
Nombra los platos: berenjena asada con tahini, hummus de remolacha, arroz al limón. Eso suena a cena. «Menú especial» suena a castigo servido en otro plato, y nadie quiere ser el plato raro de la mesa. Si todo el menú es vegetariano, dilo una vez en la escena de la cena y no lo repitas: nadie debería tener que anunciar su plato al sentarse.

La invitación anuncia el menú y recoge las confirmaciones. Las alergias se preguntan de una en una, en una conversación.
Lo que la invitación hace y lo que se habla aparte
La invitación anuncia el menú, fija la hora y recoge las confirmaciones en una lista ordenada dentro de la propia invitación. Las alergias, las intolerancias y los menús especiales no se apuntan en el formulario: se resuelven en una conversación, y así consta que alguien los ha leído de verdad. Si la abuela no usa móvil, combina las dos cosas: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar. Esas copias no se actualizan solas, así que el enlace manda. Elige un diseño, prueba la portada gratis y publica hoy: 29,99 EUR, pago único. Cuando el catering cambie de plato en junio, editas la escena de la cena y el enlace sigue siendo el mismo.



