Bodas
Invitaciones boda civil viernes: guía de horarios
Si te casas por lo civil un viernes, la ceremonia y el convite van a dos ritmos distintos. Mira qué horas escribir en la invitación y qué hacer si algo cambia después.
Send The Joy · 2 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Son las 18:40 de un viernes. Dos invitados salen de la oficina, cruzan la plaza con la americana en el brazo y llegan al patio del restaurante cuando el aperitivo lleva media hora en marcha. Os habéis casado a las 12:30 en el Registro Civil y lleváis desde las tres sentados a la mesa. Es lo que tienen las invitaciones de boda civil un viernes: hay dos horarios y la invitación tiene que explicar los dos.
No es un problema de horas, es de información. Si la invitación no separa la ceremonia del convite, el viernes te lo pasas respondiendo mensajes de gente que no sabe si va a una comida o a una cena. Antes de enviarla, confirma la fecha en el Registro, decide a qué hora empieza cada cosa y qué necesitas saber de cada invitado.
Invitaciones de boda civil un viernes: el reloj del registro y el del convite
En España la ceremonia civil se celebra muchas veces por la mañana, en el Registro Civil o en el salón de plenos del ayuntamiento. Si te dan las 12:00, el convite se plantea como comida y no como cena de sábado: se come sobre las 15:00 y a las 19:00 ya estáis con el café. Si la ceremonia cae a las 18:00, cuenta con gente que sale de la oficina y llega directa desde el trabajo: el aperitivo arranca más tarde y la cena no debería empezar antes de las 21:30. Escribe las dos horas por separado —«12:30, ceremonia en el Registro Civil» y «15:00, comida en el patio»— en lugar de un único horario que nadie sabe interpretar.
- Hora exacta de la ceremonia y hora exacta del convite, cada una en su línea.
- Nombre completo del Registro Civil o del restaurante, con el mapa al lado para quien llega del trabajo.
- Código de vestimenta en clave viernes: qué se espera de alguien que sale de la oficina a las 18:30.
- Pregunta de RSVP clara (se queda a la cena o solo al aperitivo) y fecha límite para contestar.
El expediente manda más que el diseño
Una vez cerrada la fecha, el resto entra solo. Los testigos suelen ser dos: si quieres nombrarlos, ese dato va en la frase o en el texto libre de la portada, no en una línea suelta fuera de la invitación. Después, abre el editor y rellena campo por campo: rótulo, nombres, fecha, frase y lugar.
El editor lleva contador de caracteres para no pasarte y vista previa al momento, sin recargar la página. Puedes subir hasta seis fotos propias —la de portada y algunas decorativas— que se encuadran solas en el marco, marcar cuál quieres como portada y sustituir cualquier foto más adelante.

Escribe dos horas, no una: la del registro y la del convite. Lo demás se puede cambiar después.
Papel para quien lo va a guardar, enlace para todos
La invitación es digital y no imprime ni envía nada. Si tu abuela quiere tocarla, lo sensato es combinar: un enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar. Los invitados no instalan ninguna app: abren el enlace en el navegador del móvil, ven las escenas y confirman desde ahí. Las respuestas te llegan en una lista ordenada dentro de la propia invitación, sin perseguir a nadie por WhatsApp. Y si tienes gente de fuera, el contenido se puede configurar en español, catalán, inglés, francés, italiano, portugués o alemán.
Si algo se mueve, el enlace sigue siendo el mismo
El caso típico: el restaurante confirma a las 21:30 y no a las 21:00. Cambias la hora en el editor y quien abra el enlace ve el dato actualizado, sin reenviar nada. Lo mismo si cambias el lugar, el mapa, la frase o el código de vestimenta porque ese viernes aprieta más calor del previsto. No hay dos versiones circulando: la invitación es una página web con su propio enlace, así que nadie se queda con el horario viejo guardado en el móvil. Prueba la invitación gratis en modo edición y desbloquea todas las escenas cuando la compres: 29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción.



