Aniversarios
Invitaciones de aniversario: bodas de madera que duran
Cinco años de amor merecen algo más que un mensaje de WhatsApp. Te contamos qué poner en la invitación de bodas de madera y por qué el enlace gana al papel.
Send The Joy · 30 de septiembre de 2026 · 3 min de lectura

Quedan tres semanas para vuestro quinto aniversario. Habéis reservado en el restaurante donde cenasteis el primer viernes de casados, tenéis dieciocho nombres apuntados en una nota del móvil y ninguna gana de montar una boda otra vez. Lo que falta es contarlo bien: unas invitaciones de aniversario de bodas de madera que digan qué se celebra, dónde y a qué hora, sin que nadie te lo pregunte por WhatsApp.
Las bodas de madera son el quinto aniversario. La excusa no es repetir la boda, sino reunir a la gente que ha ido viendo crecer a la pareja. Da igual si acabáis dos en una cena o veinte en un reservado: lo que cambia el tono no es el número de invitados, sino lo que pones en la invitación y cómo lo pones.
Cinco años de bodas de madera dan para mucho más que un brindis
Si cenáis solos, la invitación sigue teniendo sentido: se abre en el móvil y funciona como un recorrido por las etapas, con una foto de cada año. Con veinte invitados, la escena de cena pide lo mínimo bien puesto. Y si alguien pregunta qué regalar en unas bodas de madera, contesta con la verdad: nada de objetos, una noche que os apetezca de verdad.
- Usa las bodas de madera como excusa para reunir a quien ha visto crecer a la pareja, no para repetir la boda.
- Si cenáis solo los dos, la invitación sigue teniendo sentido: se abre en el móvil como un recorrido por los cinco años, con una foto por etapa.
- Con veinte invitados, la escena de cena necesita lo mínimo bien puesto: hora, dirección con mapa y una frase que explique qué se celebra.
- Incluye una frase con memoria: dónde os conocisteis, el primer piso o el restaurante de aquel viernes.
El color antes que la tipografía
Empieza por la paleta, no por el dibujo de la veta. Nogal, roble o caoba como base, y verde salvia, terracota o blanco roto para el texto. Un fondo nogal oscuro con una serif fina en blanco roto se lee bien en un móvil al sol; una veta muy marcada detrás de un nombre corto se vuelve ilegible.
Prueba un caso concreto: el rótulo «Nuestros cinco años» en mayúsculas espaciadas, vuestros nombres en una serif fina y la fecha pequeña debajo. Si el rótulo pesa más que los nombres, está desequilibrado. Y la textura se cuenta con fotos, no con efectos: una de portada donde se os vea a los dos, aunque sea de espaldas, y hasta cinco más repartidas por las escenas. La de la boda en el arco de promesas, el salón en la memoria del patio, el último viaje en el brindis final. Si no tienes una buena foto de la boda, un detalle funciona mejor: los anillos en la mano, la tarta a medio cortar.

La madera no se dibuja: se elige en la paleta, se cuenta con las fotos y se sostiene con un enlace que puedes corregir cuando haga falta.
El enlace que no obliga a reenviar nada
Si el restaurante cambia la hora de 21:00 a 21:30, editas la invitación y el enlace sigue siendo el mismo: nadie recibe un segundo mensaje con la corrección. Las confirmaciones llegan dentro de la propia invitación, en una lista ordenada, y las preguntas del formulario las decides tú: con cuántos venís y una línea libre vas sobrado. Si alguien quiere papel, la combinación sensata es enlace para todos y dos o tres copias impresas para quien las vaya a guardar en un cajón. Empieza probando el diseño gratis y publica la invitación cuando los nombres y la fecha estén en su sitio.



