Aniversarios
Invitaciones aniversario de bodas con hijos: la mesa se amplía
Tus hijos no son los invitados de la última fila: dales un papel, una hora y un nombre propio en la invitación del aniversario.
Send The Joy · 2 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las once y media de la noche y hay dos niños dormidos en el sofá del salón. La tarta sigue en la cocina y tú miras a ver quién se ha quedado sin postre. Estás preparando las invitaciones de aniversario de bodas con hijos y en el texto solo pone «venid a celebrarlo con nosotros»: ahí cabe todo y, por eso mismo, no dice nada.
La fiesta no se torció por el menú. Se torció porque nadie había decidido antes a qué hora se corta la tarta, quién lee el rótulo de bienvenida y qué papel tienen tus hijos. Si en la invitación aparecen como acompañantes, en la mesa acaban siendo eso.
El aniversario de bodas con hijos también es su fiesta
Empieza por la portada. Si tus hijos salen ahí, dejan de ser acompañantes. Sube una foto de los cuatro —tienes hasta seis fotos propias y puedes marcar cuál es la portada— y escribe sus nombres en el rótulo, justo debajo de los vuestros. Después cuida la frase: «diez años y dos pares de manos pequeñas» cuenta más que «10º aniversario».
- Foto de portada con los cuatro y el nombre de cada hijo escrito en el rótulo, no un genérico «y familia».
- La frase con el detalle que solo entendéis vosotros, en lugar del número redondo.
- El hijo mayor como maestro de ceremonias: es quien lee el rótulo de bienvenida en la escena del umbral.
- Una hora de inicio realista. Si a las 23:00 va a haber niños dormidos en el sofá, adelanta la comida.
Roles concretos: del brindis a la mesa de postres
El reparto de tarta va a las 17:30 y no a medianoche: en la escena de la cena larga se escriben el plan y la hora exacta, y se ven al abrir la invitación. El último baile lo elige el pequeño de la casa: su canción se configura en el editor y suena cuando el invitado abre el enlace. Y una mesa baja con mantel de papel y rotuladores resuelve los ratos muertos entre plato y plato.
Cada escena se personaliza con textos y fotos propios: el umbral de bienvenida, la memoria del patio, la cena larga, el último baile. Los invitados no instalan nada: abren el enlace en el navegador del móvil. Y si al final cambiáis la hora o el sitio, editas la invitación y el enlace sigue siendo el mismo. Nadie reenvía nada ni imprime sobres.
Cómo se escribe una invitación de aniversario con los nombres de los niños
Un campo por dato: rótulo, nombres, fecha, frase y lugar. Si el nombre del mayor es largo, el contador de caracteres avisa antes de que se corte. Puedes sustituir cualquier foto después sin tocar el resto del texto, y las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, sin perseguir a nadie por WhatsApp. En el formulario de confirmación configuras las preguntas: por ejemplo, cuántos venís.

Una invitación no reparte la tarta, pero decide quién la reparte.
La hora y la mesa deciden si la fiesta funciona
Comida a las 13:30 en el jardín, tarta a las 17:30 y casa a las 19:00. Con horas concretas desaparece el «¿a qué hora vamos?». Si los abuelos quieren papel, la combinación sensata es enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar: esto es digital, aquí no se imprime ni se envía nada. Elige un diseño, edita la portada en modo prueba con los nombres de todos y publica cuando cada escena tenga su foto y su hora. Son 29,99 € por invitación, pago único y sin suscripción.



