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Invitación digital sin errores de traducción automática
Invitación digital: Una traducción automática puede cambiar el nombre de la finca o la hora del banquete sin que lo veas. Aquí tienes cómo revisar tu invitación digital en dos idiomas antes
Send The Joy · 9 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Envías la invitación un martes por la tarde y a los diez minutos te escribe tu tía de Manchester: «¿Quién es Tuesday?». Habías pasado la versión inglesa por el traductor automático y Martí se había convertido en martes. La mitad de tus invitados no se enteró, pero tu tía sí. Se arregla en un minuto: la invitación digital se crea y se envía hoy mismo desde el catálogo, con el mismo enlace en dos idiomas y los nombres donde tienen que estar.
El traductor no es el problema. El problema es no revisarlo. Una invitación en dos idiomas no se escribe dos veces: se revisa dos veces. Y hay cuatro sitios donde la máquina falla casi siempre, da igual lo bien que escribas en español.
Invitación digital y traducción automática: dónde falla la máquina
La máquina no distingue un nombre propio de una palabra cualquiera. Ve algo que no reconoce y lo traduce igual. Empieza por aquí antes de tocar el resto.
- Nombres propios: «Ana y Martí» acaba como «Ana and Tuesday» y el invitado lee otro nombre. No sabe quién se casa.
- Nombre del lugar: «Finca La Alquería» se convierte en «Farm The Alquería». Parece una descripción y nadie sabe si eso es el sitio.
- Apodos y diminutivos: «la iaia», «el tete», «los primos de Cádiz» se quedan tal cual. Para quien lee en inglés, no significan nada.
- Frases hechas: «os esperamos con los brazos abiertos» sale literal y suena raro. Reescríbela a mano en cada idioma.
Revisa escena por escena, no solo la portada
Cada escena lleva sus propios textos: rótulo, nombres, fecha, frase y lugar. Con el Umbral de cal delante, repasa los dos idiomas. Después pasa a la Cena larga y haz lo mismo. Una portada perfecta no te salva de un rótulo vacío a mitad de la invitación, y ese hueco lo ve todo el mundo.
El contador de caracteres avisa cuando una traducción más larga no entra: «Reserva la fecha» ocupa más que «Save the date», y el alemán se estira todavía más. Si un campo se queda sin rellenar en un idioma, el invitado ve un hueco en medio de la escena. No es un detalle estético: es información que falta.

El traductor te resuelve una palabra y te estropea un nombre. Revisa el texto como si fueras el invitado que no habla tu idioma.
Fechas, horas y direcciones: lo que no se traduce
«19:30» no necesita traducción, pero «7:30 pm» confunde a quien lee en español: elige un formato y mantenlo en los dos idiomas. El código de vestimenta va aparte: «formal» se entiende en casi toda Europa, «traje oscuro» no siempre. Y en la dirección, traduce solo lo que tenga traducción real: «Carrer de la Pau» se queda como está para que el taxista llegue, y el enlace al mapa no se toca. Después, la prueba final: pásale el enlace a alguien que hable el otro idioma y pídele que diga en voz alta la hora y el lugar. Si duda, reescribe esa frase. Elige un diseño del catálogo, monta tu invitación en dos idiomas y envíala hoy: si mañana ves una errata, la corriges y el enlace sigue siendo el mismo.



