Bodas
Invitación digital: el precio de una segunda boda
Invitación digital: Una segunda boda se celebra distinto y se invita distinto. Te contamos qué partidas pesan en el precio de una invitación digital y cuáles desaparecen del presupuesto
Send The Joy · 26 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan cuarenta días y todavía no habéis enviado nada. La primera boda tuvo tarjetones con letras doradas, sellos y una lista de doscientos nombres. Esta vez la mesa es larga, de veinticuatro, en el patio de un restaurante, y la lista la formáis cuarenta personas que de verdad queréis estar. Cuando te sientas a mirar el precio de una invitación digital de boda para segunda boda, la cuenta es otra: menos gente, menos protocolo y ninguna imprenta de por medio. Puedes crear la tuya y enviarla hoy mismo desde el catálogo.
El presupuesto cambia porque el evento cambia. Aquí no hay que quedar bien con el primo lejano ni con la mesa del trabajo: hay una comida larga, dos brindis y gente con la que ya compartiste una boda. Eso se traslada a la invitación y a lo que pagas por ella.
La lista de una segunda boda es más corta, y eso se nota
Cuarenta o cincuenta nombres, ni uno más. En la primera boda se invita por compromiso; en la segunda, cada nombre es alguien que quieres tener al lado cuando se levante la copa. Con el aforo ajustado, cada cubierto pesa y el presupuesto se calcula de otra manera.
- Menos protocolo: sin cortejo, sin arras y sin esa mesa de compromiso que nadie disfruta.
- Formato más relajado: comida de sobremesa larga en lugar de banquete con baile hasta las tres.
- Invitación menos formal: cuenta el plan real (el patio, la hora, cómo se llega) sin sonar a boda de revista.
- Cada cubierto cuenta: con una lista de 40, un invitado de más o de menos se ve en la cuenta final.
Qué dejas de pagar cuando tu invitación es digital
Papelería física: sobres, tarjetones, pruebas de imprenta y el clásico «me faltan diez porque se me olvidó contar». Nada de eso existe en un enlace. Las invitaciones digitales se comparten con un enlace, un QR o un mensaje, y llegan el mismo día.
Tampoco hay reimpresiones. Cambias la hora de la ceremonia, editas esa escena, publicas y el enlace sigue siendo el mismo. Y las confirmaciones caen dentro de la propia invitación, en una lista ordenada, con las preguntas que hayas configurado. Sin perseguir a nadie por WhatsApp.

Un enlace editable hace el trabajo de cinco reimpresiones y cuarenta llamadas.
Cuánto cuesta una invitación digital para segunda boda
29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción. No hay cuota mensual ni plan premium escondido: se paga una vez. Pruebas la portada gratis y, al comprar, se desbloquean todas las escenas. Dentro editas rótulo, nombres, fecha, frase y lugar con vista previa al momento, y hasta 6 fotos propias que se encuadran solas. La web está en 7 idiomas, útil si hay invitados que leen en inglés, francés, italiano, portugués, catalán o alemán.
Los cambios que siempre llegan tarde
El restaurante confirma que la mesa pasa de 20 a 24 comensales. Se cae la terraza por lluvia y la ceremonia se mueve al salón. El código de vestimenta deja de ser formal porque hay jardín. En los tres casos cambias el dato en el editor, publicas y quien abra el enlace ve la versión actualizada. Sin sobres nuevos ni avisos uno por uno.
Cuando el papel sí tiene sentido: el combo sensato
Si tu madre o tu abuela quieren guardar la invitación en el cajón de los recuerdos, imprime tres o cuatro copias para ellas y manda el enlace al resto. Un QR con el enlace en la mesa de entrada resuelve al invitado que llegó sin mirar el móvil. Y para el grupo que organiza el viaje, el enlace es lo práctico: la hora, el sitio y las fotos están siempre en el mismo sitio.
Si estás cerrando el presupuesto de tu segunda boda, prueba la portada gratis y mira lo que cuesta tenerlo todo en un solo enlace: 29,99 EUR, pago único y editable hasta el último cambio de hora.



