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Precio de una invitación digital para un 90 cumpleaños
Precio de una invitación digital de cumpleaños 90 años: qué entra en los 29,99 EUR, pago único, y cómo se cambia la hora sin reenviar nada
Send The Joy · 13 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Pilar cumple 90 el sábado 14 y su hija lleva tres días con la misma pregunta: dónde se confirma. En el grupo de la familia han escrito dos veces para saber la hora, una prima de Bilbao no sabe si viene a comer y el restaurante todavía no ha cerrado el número. Antes de encargar tarjetas, mira el precio de una invitación digital de cumpleaños 90 años: 29,99 EUR, pago único, y la tienes creada y enviada hoy mismo desde el catálogo.
Es una página web propia del evento, no un PDF ni una imagen suelta. Se comparte con un enlace, un QR o un mensaje, y cada invitado la abre en el navegador de su móvil sin instalar nada. Detrás no hay suscripción que siga corriendo cuando se hayan apagado las velas.
Qué entra en los 29,99 EUR de una invitación digital
El pago es único por invitación. Antes de pagar puedes probar gratis: en modo prueba se edita la portada sin coste y solo al comprar se desbloquean todas las escenas. Dentro del editor trabajas con un campo por dato (rótulo, nombres, fecha, frase y lugar), contador de caracteres para no pasarte, vista previa al momento, música, hasta 6 fotos propias y las preguntas de confirmación que configures.
- Prueba la portada gratis antes de pagar: si el diseño no te convence, cambias de colección sin gastar nada.
- Apunta lo que vas a personalizar antes de decidirte: rótulo, nombres, fecha, frase, lugar, hasta 6 fotos, música y preguntas de RSVP.
- Pide a dos o tres invitados mayores que abran el enlace antes del envío general y comprueba con ellos que se lee bien.
- Decide de antemano quién va a guardar papel: encarga copias impresas solo para quien las vaya a enmarcar.
Cuánto cuesta una invitación digital de cumpleaños 90 años: tres caminos
La opción gratis se paga en piezas sueltas: una imagen por un lado, un formulario por otro y el tío de 87 años preguntando por WhatsApp dónde confirma. La plantilla de pago se compra una vez, pero se queda quieta: si cambia la hora, toca reenviar el archivo y averiguar quién tiene la última versión.
La página propia se paga una vez y sigue viva. Se puede editar después de enviar y el enlace es el mismo para todos: mover la hora, el lugar, el mapa o el código de vestimenta no obliga a reenviar nada. Los invitados ven la versión actualizada la próxima vez que abren el enlace.
A los 90, la invitación se lee sin gafas
Poca letra y contraste alto. Mejor «sábado 14, 13:30 h» en grande que un párrafo donde la dirección se pierde en el centro. El botón de confirmar tiene que verse sin buscarlo, porque hay invitados que no han rellenado un formulario en el móvil en su vida. Y fotos con mesura: una de joven, una de familia y una reciente funcionan mejor que un álbum de veinte. Se pueden subir hasta 6 y marcar cuál va en la portada.

Con una invitación digital no reimprimes nada: cambias la hora y el enlace que ya tienen tus invitados sigue siendo el bueno.
Por qué las invitaciones digitales encajan en un 90 cumpleaños
Las confirmaciones llegan dentro de la propia invitación, en una lista ordenada, y las preguntas del formulario se configuran a medida, así que no hay que perseguir respuestas por WhatsApp. Los invitados no instalan ninguna app: abren el enlace y responden. La web está en siete idiomas y el contenido se puede configurar por idioma, algo útil cuando hay familia repartida. Y digital no es renunciar al papel bonito: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar. Con los 29,99 EUR decididos y la lista de invitados delante, lo único que queda es probar la portada gratis y ver cómo queda el nombre de quien cumple 90.



