Cenas y galas
Invitación digital para cena de gala: precio y qué incluye
Invitación digital: El menú degustación se cierra la semana antes y la invitación no puede quedarse vieja. Una invitación digital cuesta 29,99 EUR, pago único
Send The Joy · 24 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Quedáis en el restaurante para probar el menú. Es martes, el chef saca el séptimo pase y alguien pregunta: «¿Y la invitación, cuándo la mandamos?». Ahí caes en que la cena es en tres meses y la lista ya tiene sesenta nombres. La invitación digital para una cena de gala con menú degustación se puede crear y enviar hoy mismo desde el catálogo: no hace falta esperar a que el menú esté cerrado para empezar.
El precio tampoco se dispara porque sea una gala. Son 29,99 EUR por invitación, pago único. Lo que cambia es lo que cuentas y cómo lo cuentas. Aquí tienes qué incluye ese pago, cómo tratar un menú degustación sin equivocarte y qué hacer cuando el proveedor mueve la hora dos días antes.
Cuánto cuesta una invitación digital para cena de gala con menú degustación
El precio no va por invitado ni por escena. Pagas 29,99 EUR una vez y la invitación es tuya: da igual pasar de 40 a 120 nombres en la lista, y no hay cuota mensual que se te olvide cancelar en enero. Antes de pagar puedes editar la portada en modo prueba. Si el diseño no aguanta un nombre de evento largo, una fecha en otro idioma o una foto vertical, no compras y punto.
- 29,99 EUR por invitación, pago único. Sin suscripción y sin coste por invitado.
- Ese pago desbloquea todas las escenas: portada, mapa del lugar, código de vestimenta y formulario de confirmación.
- En modo prueba editas la portada gratis: si el diseño no aguanta tu nombre de evento o tu fecha, no compras.
- Frente al papel: no hay reimpresión ni envío de sobres. Cambias un dato y el enlace sigue siendo el mismo.
El menú degustación se insinúa, no se transcribe
En la escena de la cena basta una línea: «Menú degustación, siete pases». La lista de platos cambia hasta la semana antes —un producto que no llega, un pase que se cae, una salsa que el chef cambia el jueves— y la invitación se quedaría vieja justo cuando más gente la abre. Si prefiere sorprender, escribe el tono: producto de temporada, cocina de mercado, lo que sea verdad. Los detalles, en la mesa.
Las alergias y las intolerancias no se recogen en el formulario de confirmación. Eso se habla con cada invitado por mensaje directo, uno a uno, y se cierra con quien cocina. En el formulario pon solo lo que vas a leer de verdad: si confirma, si viene con acompañante y cómo quiere que aparezca su nombre en la lista. Con tres preguntas, el invitado lo resuelve en un minuto desde el móvil, sin instalar nada.

Una gala se cuenta en tres líneas: día, sitio y cómo se va vestido. Lo demás lo resuelve el enlace cuando el invitado lo abre.
Invitaciones digitales frente al papel: el cambio de hora, las confirmaciones y el día antes
El menú se cierra tarde y las horas se mueven. Si el proveedor pasa la entrada de 20:30 a 21:00, editas la invitación y el enlace sigue siendo el mismo: no reimprimes, no reenvías sobres, porque aquí no hay papel. Las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, así que no tienes que perseguir respuestas por WhatsApp la semana del evento. Y si en la lista hay alguien sin móvil ni correo activo, cuenta con una llamada o con una copia impresa por tu cuenta: esto es digital, no imprime ni envía papel. Con fecha, menú y una lista que no para de crecer, monta hoy la invitación en modo prueba y decide con la portada delante.



