Aniversarios
Invitación digital en bodas de roble: cuánto cuesta
Invitación digital para 80 años de casados: 29,99 € de pago único, sin cuota por invitado. Te contamos qué entra y qué puedes cambiar después
Send The Joy · 16 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Dentro de un mes tenéis la comida de los 80 años de casados y la lista ya no cabe en un sobre. Entre nietos, bisnietos y los primos que viven fuera, mandar tarjetas impresas es perseguir direcciones, pagar envíos y asumir que a alguien le llegará la hora tarde. Una invitación digital se crea y se envía hoy mismo desde el catálogo: eliges diseño, pruebas la portada gratis y publicas un enlace que se abre sin instalar nada.
Y el precio es lo único que aquí no da sorpresas: 29,99 € por invitación, pago único. Esto es lo que cubre ese importe, lo que no, y lo que puedes tocar cuando ya lo hayas mandado.
La invitación digital cuesta 29,99 €, no una cuota
Se paga una vez y ya está: no hay suscripción mensual ni precio por invitado, así que el importe no cambia porque a la comida vengan 40 personas o 90. Antes de pagar puedes editar la portada en modo prueba; al comprar se desbloquean todas las escenas. El precio es el mismo en los 7 idiomas de la web (español, inglés, catalán, francés, italiano, portugués y alemán) y el contenido se configura en el que elijas.
- Hasta 6 fotos propias, entre portada y decorativas: se encuadran solas en su marco y puedes sustituir cualquiera después.
- Música que suena al abrir el enlace.
- Preguntas de RSVP configurables, con las confirmaciones llegando en una lista ordenada dentro de la invitación.
- Edición después de publicar: el enlace sigue siendo el mismo, así que no hay que reenviar nada.
Cuánto cuesta una invitación digital de aniversario: qué entra y qué no
Entra todo lo digital: las escenas encadenadas (Umbral de cal, Memoria del patio, Último baile y las que quieras), los textos campo a campo —rótulo, nombres, fecha, frase y lugar— con contador de caracteres para que nada se corte en el móvil, y la vista previa al momento sin recargar la página. Las invitaciones digitales se comparten con un enlace, un QR o un mensaje.
No entra papel, impresión ni envío. El formulario tampoco recoge alergias, menús, cunas ni lista de regalos: si eso hace falta, se resuelve por otro canal y el enlace se ocupa de la celebración. Y si alguien quiere papel, lo sensato es combinar: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar.

Pagar 29,99 € una vez y poder corregir la hora sin reenviar nada: ahí se nota la diferencia con un sobre impreso.
80 años en seis fotos: elige antes de pagar
Con seis fotos tienes de sobra para contar 80 años, pero conviene elegirlas antes de ponerte a editar. La portada es la que más se ve: coge la más nítida de los dos el día de la boda, no la más antigua. Si luego cambias de idea, se sustituye sin tocar el enlace.
- Foto de portada elegida, y las cinco decorativas ya seleccionadas.
- Hora exacta del almuerzo o la cena, escrita y revisada antes de publicar.
- Una sola frase corta para firmar la invitación.
- Preguntas de RSVP que de verdad vayas a leer (no diez por si acaso).
Por qué un enlace resuelve unas bodas de roble
Los invitados no instalan ninguna app: nietos y bisnietos abren el enlace en cualquier navegador, en móvil, tablet u ordenador, y confirman desde ahí. Las confirmaciones se juntan en una lista ordenada en lugar de repartirse entre mensajes de WhatsApp que hay que ir persiguiendo uno a uno.
Cambiar la hora o el lugar no cuesta nada más
Si la comida pasa de las 14:00 a las 14:30, editas y el enlace sigue siendo el mismo: nadie recibe un segundo mensaje con la corrección. Corregir una letra en un nombre, mover el mapa o cambiar el código de vestimenta tampoco obliga a reenviar nada. No hay que reimprimir ni mandar sobres otra vez, que es justo donde una invitación de papel se encarece sin avisar. Con el precio resuelto —29,99 € y pago único— solo queda probar un diseño y ver tu portada con la foto del día de la boda. Empieza en modo prueba y publica.



