Bodas
Invitación digital: el precio real de una boda íntima
Invitación digital para boda íntima: 29,99 EUR, pago único y sin suscripción. Qué incluye, qué te ahorras frente al papel y qué comprobar antes de pagar
Send The Joy · 29 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan tres semanas, sois 32 y tu prima pregunta por tercera vez si la cena es en el patio o dentro. Tu madre lleva la hora apuntada en un papel que ya no aparece. Con una lista tan corta, el papel no te quita trabajo: te lo crea. Una invitación digital se monta y se envía hoy mismo desde el catálogo, y el precio de una invitación digital de boda íntima se parece poco al de la papelería.
Aquí va lo que pagas, lo que entra en ese precio y lo que no, para que decidas con la cuenta hecha y sin llamar a nadie.
El precio de una invitación digital de boda íntima, sin letra pequeña
Son 29,99 EUR por invitación, en un pago único y sin suscripción. No hay cuota mensual ni un extra por cada invitado que se sume. A cambio recibes una página web propia del evento: escenas encadenadas, música, hasta 6 fotos tuyas y un formulario de confirmación. No es un PDF que se descarga ni una imagen que se reenvía. Se comparte con un enlace, con un QR o con un mensaje, y quien lo abre no instala nada: tu tía de Bilbao y tu testigo ven exactamente la misma página.
- 29,99 EUR por invitación, pago único: sin suscripción ni cuota mensual.
- Hasta 6 fotos propias, portada incluida, y se pueden sustituir después.
- Música y preguntas de confirmación configurables dentro de la misma invitación.
- Se abre en el navegador del móvil, la tablet o el ordenador, sin instalar app.
Cuánto cuesta una invitación digital frente a los sobres de siempre
La comparación no es invitación contra invitación, sino todos los gastos que arrastra el papel. Si a tres semanas cambias la hora de la ceremonia, en el editor tocas la escena y el enlace sigue siendo el mismo: nadie recibe un sobre nuevo ni pagas otra tirada. Con 30 invitados te ahorras el porte de 30 envíos, porque no hay papelería física que repartir. Y las confirmaciones llegan a una lista ordenada dentro de la invitación, no repartidas entre veinte chats.
Lo que no entra en el precio también cuenta. No imprime ni envía papel: si tu abuela quiere guardar algo, la salida sensata es enlace para todos y dos o tres copias impresas por tu cuenta. No hay app propia, solo un navegador con conexión. Y no manda recordatorios automáticos a quien no ha contestado: la lista te dice a quién llamar, pero llamas tú.

El precio de una invitación digital no está en el papel que no compras, está en las reimpresiones que no pagas.
Por qué encaja en una boda de 25 o 40 personas
En una mesa de 8 o en una celebración de 40, cada cambio se comenta. Si mueves el mapa o ajustas el código de vestimenta, todos abren el mismo enlace y ven la versión actualizada, sin que tengas que avisar uno por uno. La portada con vuestra foto y la música hacen la presentación que en una boda pequeña no quieres repetir veinte veces. Y el RSVP con preguntas configurables te devuelve la lista cerrada, sin reconstruir nada desde mensajes sueltos.
Qué comprobar en las invitaciones digitales antes de pagar
Antes de pagar, pruébala gratis: en modo prueba editas la portada sin soltar un euro y solo al comprar se desbloquean todas las escenas. Mira que el editor avise de verdad, con contador de caracteres para el rótulo y los nombres y vista previa al momento sin recargar la página. Comprueba también los idiomas: la web está en español, inglés, catalán, francés, italiano, portugués y alemán, y el contenido se configura por idioma. Con la invitación delante y la cuenta hecha, encargarla lleva menos que rellenar un sobre.



