Bodas
Invitación digital de pedida de mano: 7 ideas que se guardan
Elegir una invitación digital de pedida de mano es decidir qué se queda en el móvil años después. Siete ideas, qué contar en cada escena y cómo pedir el sí sin papelería
Send The Joy · 26 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las 21:10 en la cocina de casa. Tienes el anillo en el bolsillo, la mesa recogida y el móvil encima de la encimera con una invitación digital de pedida de mano a medio hacer. No hace falta que sea perfecta: hace falta que cuente lo que va a pasar esta noche. En el catálogo puedes crear la tuya y enviarla hoy mismo, con la foto del sitio, la hora real y la frase exacta que vas a decir.
Porque de una pedida no se guarda el restaurante ni el menú. Se guarda el enlace que abriste después, con la hora mal escrita y la cara que se te quedó al oír el sí.
Las mejores invitaciones digitales de pedida de mano: lo que se guarda
De una pedida no te acuerdas del menú. Te acuerdas de la terraza a las 20:30, del sofá del salón o del mirador del viaje. Por eso la invitación tiene que llevar el sitio exacto, la hora real y la frase tal como salió, aunque te trabases al decirla. Lo demás es decoración, y la decoración se cambia en dos minutos.
- La foto del sitio donde preguntaste, aunque esté algo movida: la mesa, el mirador o el sofá.
- La hora real. «21:10, cocina de casa, los dos» dice más que «un momento especial».
- La frase tal cual, con las palabras que salieron ese día: «¿te casas conmigo?» se relee; un «¿quieres?» se olvida.
- El nombre completo de los dos, sin iniciales que nadie recuerda dos años después.
La escena manda: el sitio, la hora y la frase
Antes de mirar diseños, apunta en una nota del móvil dónde lo vas a preguntar y qué vas a decir. Si la pedida es en casa, la portada es la foto del sofá o de la mesa donde preguntaste, no una foto de boda de archivo. Si es de viaje, pon la fecha, la hora y el lugar real del mirador, y añade el mapa del punto exacto al que podéis volver. Si la pedida es con los amigos esperando fuera, guarda una última escena con la foto del brindis.
El editor tiene un campo por dato: rótulo, nombres, fecha, frase y lugar, con contador de caracteres para que el texto no se corte en el móvil. Puedes subir hasta seis fotos propias, marcar cuál es la portada y sustituir cualquiera después sin tocar el enlace. La vista previa se actualiza al momento, sin recargar la página.

Lo que se guarda dos años después no es el diseño: es la hora mal escrita y la frase que dijiste con voz temblorosa.
Cuánto cuesta una invitación digital de pedida de mano y qué puedes cambiar después
Cuesta 29,99 EUR, pago único y sin suscripción. Se comparte con un enlace, un QR o un mensaje, y si cambias la hora, el sitio, el mapa o la frase, editas y quien abra ese mismo enlace ve la versión nueva. Las confirmaciones llegan dentro de la invitación, en una lista ordenada, con las preguntas que configures tú. No hay que perseguir respuestas por WhatsApp ni reenviar nada.
Si en casa alguien va a guardar papel, la opción sensata es combinar: el enlace para todos y dos o tres copias impresas para quien las vaya a enmarcar. Y avisa en el mensaje de que hace falta un móvil, una tablet o un ordenador con conexión para verla y confirmar. Cuando tengas clara la escena, prueba la portada gratis antes de pagar.



