Bodas
Invitación digital con menú QR para tu boda, sin cartulinas
Una invitación digital con menú QR deja el menú, los cambios de hora y las confirmaciones en un enlace. La creas y la envías hoy desde el catálogo
Send The Joy · 10 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

El segundo plato ya está en la mesa y alguien pregunta qué lleva la tarta. En una boda de 120 personas eso son 120 cartulinas dobladas sobre el plato, unas cuantas manchadas de salsa antes del postre. Una invitación digital con menú QR cambia esa parte de la logística: la carta vive en un enlace y se lee desde el móvil. La tuya puedes crearla hoy mismo desde el catálogo y enviarla esta tarde con un mensaje o con un QR en el grupo de la boda.
Y no es solo el menú. En esa misma página están la hora, el sitio, el mapa, el código de vestimenta y el formulario para confirmar. El menú es la excusa que te trae hasta aquí; lo que resuelve de verdad es tener todo en un sitio que puedes cambiar sin reimprimir nada.
Invitación digital con menú QR: la carta se actualiza, no se reimprime
La carta la sigue firmando tu caterer. Lo único que cambia es dónde la lee el invitado. Si el martes te llama para decir que el postre ya no es tarta de queso sino torrija, entras en el editor, cambias esa línea y el enlace sigue siendo el mismo. Quien lo abra el jueves ve la torrija. Nadie recibe un mensaje de corrección y nadie mira una cartulina vieja.
- El menú puede ir como una escena más de la invitación: aperitivo, cena larga, tarta a las 23:30.
- El contenido se puede configurar por idioma, así que si hay familia que viene de fuera lee el menú y las indicaciones en el suyo.
- Un QR no recoge alergias ni intolerancias: eso se sigue preguntando persona a persona, aunque el aviso quede en el mismo enlace.
- Si alguien quiere papel, lo sensato es combinarlo: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar de recuerdo.
Cartulina, PDF por WhatsApp o enlace: qué se rompe en cada caso
La cartulina tiene un problema de calendario. Se imprime tres semanas antes y a partir de ahí todo lo que cambie se queda fuera. Si el menú se cierra tarde, imprimes a ciegas y luego toca avisar a mano. El PDF por WhatsApp tiene otro problema distinto: se reenvía, se pierde entre cuarenta mensajes y no sabes si la hora que alguien tiene guardada es la vieja o la nueva.
La invitación digital es una página web con una URL fija que se comparte con un enlace, un QR o un mensaje. Los invitados no instalan nada: abren el enlace en el navegador del móvil, de la tablet o del ordenador y responden desde ahí. Cuesta 29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción, y en modo prueba puedes editar la portada sin pagar antes de decidirte.

El menú no se imprime: se actualiza. Y el cambio llega solo, sin reenviar nada.
Cómo se monta: del diseño a la lista de confirmaciones
Primero eliges diseño filtrando la colección por estilo. Después encadenas las escenas —Umbral de cal, Memoria del patio, Cena larga, Último baile— y metes tus textos: rótulo, nombres, fecha, frase y lugar, cada dato en su campo y con contador de caracteres para no pasarte. Puedes subir hasta 6 fotos propias, marcar cuál va de portada y sustituir cualquiera después. Añades música y las preguntas de confirmación, das a publicar y las respuestas llegan dentro de la propia invitación, en una lista ordenada.
Si tu boda tiene menú, tiene invitados que vienen de fuera y tiene cambios que ya sabes que van a caer, una invitación digital te quita de encima el sobre, el sello y el reenvío. Pruébala gratis y publícala por 29,99 EUR cuando el caterer te cierre la carta.



