Bodas
Invitación digital de boda: cómo poner el menú
El menú es lo primero que se lee en una invitación digital de boda. Te contamos cómo ponerlo, qué etiquetas añadir y dónde dejar el correo para alergias
Send The Joy · 16 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las once de la noche y tu prima escribe al grupo de la familia: «¿y de comer qué hay?». Es la tercera vez esta semana. El menú es el primer filtro de alergias de una boda, y saber cómo poner el menú en una invitación digital de boda te ahorra justo esas conversaciones. Se hace en la escena donde ya hablas de la cena, y puedes tenerla publicada hoy mismo eligiendo un diseño del catálogo.
No hace falta un apartado enorme ni un PDF con la carta del restaurante. Con cinco líneas bien puestas, el invitado sabe qué se sirve, a qué hora se sienta y a quién escribir si algo no le sienta bien. Lo que no está escrito se pregunta, y se pregunta en el peor momento.
El menú es lo primero que se lee en una invitación digital
Antes que la hora o el código de vestimenta, el invitado busca qué se come. Si no ve una opción sin gluten o sin cerdo, pregunta. Y esa duda, repetida invitado a invitado, acaba en decenas de mensajes que no te apetecen tres semanas antes de la boda. Con el menú a la vista, quien ya lo ha leído no escribe.
- Nombra los platos de verdad: «solomillo al Pedro Ximénez» dice más que «carne» y ocupa menos que explicar la receta.
- Agrupa por momentos: aperitivo, entrante, principal, tarta y barra libre. Cinco líneas y nadie se pierde.
- Marca lo especial con una etiqueta corta entre paréntesis: (sin gluten), (sin lactosa), (vegetariano).
- Pon la hora a la que se sirve la cena justo debajo del menú, no en otra escena donde nadie la busca.
Cómo poner el menú en una invitación digital de boda
El menú va en la escena de la cena, la misma donde pones la hora y el sitio. Cada texto tiene su propio campo, con contador de caracteres y vista previa al momento: ves cómo queda antes de publicar y cambias una palabra si no te convence. Escríbelos como los llama el catering, no como los llamaría un crítico. Si te queda largo, reparte: aperitivo y entrantes en una escena, cena y tarta en la siguiente.
El formulario de confirmación recoge las respuestas, pero no recoge alergias. Así que deja una línea en esa misma escena: «Si tienes alguna alergia o intolerancia, escríbenos a tu correo antes del 10 de mayo». Un solo canal y una sola fecha. Si el aviso se reparte entre llamadas, WhatsApp y primos, alguien acaba sin su plato sin gluten. Para los peques, otra línea aparte: «Menú infantil para menores de 10 años, avísanos por el mismo correo».

Un menú claro no es un adorno de la invitación: es la primera vez que tus invitados ven que has contado con ellos.
Cambiar el menú sin reenviar nada
Si el catering cambia el segundo plato en marzo, entras en el editor, cambias esa línea y publicas. El enlace sigue siendo el mismo: nadie reenvía nada ni reimprime sobres, y el invitado lee la versión actualizada en su móvil. Si alguien quiere el menú en papel, que se imprima su copia: estas invitaciones digitales no imprimen ni envían.
Elige un diseño de la colección, pruébalo gratis y, al comprar por 29,99 EUR, pago único y sin suscripción, se desbloquean todas las escenas. Publicas con un botón, compartes el enlace, el QR o un mensaje, y tus invitados responden desde el navegador sin instalar ninguna app. Cuando el menú cambie, lo editas y punto.



