Bodas
Invitación digital para tu lista de invitados A y B
Invitación digital: La lista A recibe el enlace hoy y la B espera su turno. Con una invitación digital envías cada tanda desde el mismo enlace
Send The Joy · 11 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Tienes la fecha, el sitio y una hoja con nombres tachados. Quince personas que tienen que estar sí o sí, y otras veinte que dependen de cuántas mesas entren. Montar la lista de invitados A y B a mano acaba en un chat con tres versiones del mismo plan y nadie tiene claro cuál vale. Con una invitación digital puedes crearla y enviarla hoy mismo desde el catálogo: eliges diseño, rellenas nombres, fecha y lugar, y el enlace sale cuando tú digas.
La lista B no es la de los descartes. Es gente igual de querida que espera a saber cuántos cabéis, cuántas mesas entran o si el viaje se confirma. El problema no es la espera: es no saber cuándo termina. Sin fecha límite, la B se estira meses y acabas con dos invitaciones distintas: una con hora y mapa, y otra con un «ya te diré» que nadie sabe interpretar.
Invitación digital para la lista de invitados A y B
La lista A recibe el enlace el día que cerráis la fecha: padres, hermanos, testigos y esos amigos que se enteraron del compromiso antes que la propia familia. La B espera. No porque importe menos, sino porque hasta que no sepáis cuántos entráis en el sitio no tiene sentido mandar nada. Dos tandas, un solo diseño, y un criterio que decides tú antes de abrir la libreta.
- Un criterio escrito antes de mirar la lista: familia directa, testigos y amigos de toda la vida van en la A; compañeros recientes y primos lejanos, en la B.
- Un número máximo para la B decidido de antemano, no recalculado cada vez que alguien cae bien en una cena.
- Una fecha límite de confirmación para cada tanda, visible dentro de la misma invitación.
- Una tarde concreta para revisar la lista: un domingo con dos cafés y el portátil delante, no un mensaje a las once de la noche.
Cómo enviar la lista B sin que se note
Las dos tandas llevan el mismo rótulo, la misma hora y el mismo verde salvia de la portada. Lo único que cambia es el día del envío, nunca el contenido. Deja pasar entre diez días y dos semanas desde la primera tanda: es tiempo suficiente para ver cómo responde la A y decidir cuántos nombres suben desde la B.
Si alguien de la B escribe antes de tiempo, un «te llega el enlace esta semana, con hora y mapa» cierra la conversación mucho mejor que un «ya veremos». Das una fecha concreta y no dejas a nadie colgado.

La lista B no se improvisa: se envía el día que tú decides, con la misma invitación que ya vieron los demás.
Cómo crear invitaciones digitales de boda con lista A y lista B
Con una invitación digital no hay dos documentos. Hay una página web propia con su enlace, y publicas cuando quieres: la B recibe la misma versión que la A, con la misma hora y el mismo mapa. Si cambia la sala, se adelanta la ceremonia o el código de vestimenta pasa de formal a cóctel, se edita y el enlace sigue siendo el mismo. Nadie reenvía sobres ni compara versiones impresas. Las confirmaciones llegan dentro de la invitación, en una lista ordenada, sin perseguir a nadie por WhatsApp. Se abre en cualquier navegador, sin instalar nada, también desde el móvil. Y si alguien quiere papel como recuerdo, siempre puedes combinar: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar. Pruébala gratis desde el catálogo, ajusta la portada y publica cada tanda cuando esté de verdad lista: cuesta 29,99 EUR, con pago único.



