Halloween
Invitación digital de Halloween: neón naranja y negro
Una invitación digital de Halloween cuesta 29,99 €, pago único: neón naranja y negro, confirmaciones dentro del enlace y cambios sin reenviar nada. Se crea y se envía hoy
Send The Joy · 19 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las nueve y media de la noche y en el grupo de la azotea hay catorce mensajes. Que si la calabaza del portal, que si sube el del tercero, que si al final viene el primo. Cuando alguien pregunta «¿a qué hora es?», nadie lo sabe con seguridad y la conversación vuelve a empezar. Para cortar eso existe la invitación digital: eliges un diseño del catálogo, lo personalizas con tus textos y tus fotos y la envías hoy mismo con un enlace. Y aquí tienes cuánto cuesta una invitación digital de Halloween con neón naranja y negro: 29,99 €, pago único, sin suscripción.
Se paga una vez y ya está: no hay cuota que cancelar cuando pase el 31 de octubre. La duda deja de ser quién adelanta el dinero del hielo y pasa a ser qué ponéis de cenar.
Cuánto cuesta una invitación digital de Halloween con neón naranja y negro
El precio es 29,99 € por invitación y se paga una sola vez. Al comprar se desbloquean todas las escenas, no solo la portada: la que abre, las que encadenan y el formulario donde la gente confirma. El neón naranja y negro no se cobra aparte, es la dirección de arte del diseño: naranja quemado en el rótulo, negro de fondo y una frase corta. Puedes filtrar la colección por estilo y probar gratis editando la portada antes de pagar.
- 29,99 € por invitación, pago único y sin suscripción: repártelo mentalmente entre los que suben a la azotea.
- Enlace, QR o mensaje para compartir; cada invitado lo abre en el navegador del móvil, sin instalar ninguna app.
- Hasta 6 fotos propias que se encuadran solas: la calabaza tallada de portada y dos o tres detalles de velas y farolillos.
- Editas después de enviar y no reenvías nada: el mismo enlace muestra la hora, el lugar y la frase actualizados.
Invitaciones digitales que se comparten sin llamar a nadie
Pegas el enlace en el grupo y cada invitado lo abre en su móvil, en el navegador, sin descargar nada. Dentro está lo que normalmente se pregunta por privado: la hora, el lugar, el mapa para dar con el portal correcto, el código de vestimenta —disfraz sí o disfraz no— y la frase que resume la noche. Si el sábado llueve y la azotea no se puede usar, cambias el sitio por el salón y el mismo enlace ya muestra el cambio.
También puedes subir hasta seis fotos propias: la calabaza tallada del portal como portada y dos o tres del salón con telas oscuras y farolillos; se encuadran solas en el marco. Y el contenido se configura en siete idiomas —español, inglés, catalán, francés, italiano, portugués y alemán—, útil si en la azotea hay alguien de fuera que no quiere perderse la hora.

La invitación no decora la fiesta: es lo que dice a qué hora se sube, dónde y quién sube.
RSVP: el timbre a las once y la lista de respuestas
Las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, así que sabes quién sube sin perseguir respuestas a medianoche. Puedes configurar las preguntas del formulario: cuántos vienen y con qué nombre quieren aparecer en la puerta. El invitado responde desde el móvil en dos toques. Y si alguien pide papel, la opción sensata es combinar: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar. Elige diseño, personalízalo y publica el enlace antes del primer timbre.



