Halloween
Invitación digital de Halloween en casa rural: qué cuesta
Una invitación digital de Halloween para casa rural cuesta 29,99 €, pago único y sin suscripción. Te contamos qué entra en ese precio y qué no, sin adornos
Send The Joy · 17 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Son las siete y media de la tarde del 31 de octubre y en el patio de la casa rural hay seis calabazas talladas mirando al portón. Tienes el móvil en una mano y una lista de doce nombres de amigos de tu hija de doce años en la otra. Antes de seguir con las velas LED toca resolver una duda muy concreta: cuánto cuesta una invitación digital de Halloween para una fiesta en una casa rural. La respuesta corta: 29,99 €, pago único, y puedes montarla y enviarla hoy mismo desde el catálogo.
Lo demás son cuentas que se hacen solas. Si ya sabes a quién invitas, a qué hora suena el timbre y cuánto se va a disfrazar cada uno, el resto es elegir un diseño, escribir cuatro datos y pasar el enlace por el grupo de las familias.
Cuánto cuesta una invitación digital de Halloween en una casa rural
Los 29,99 € son la invitación entera, no una cuota. Se pagan una vez y no hay mensualidad, ni renovación, ni un extra al publicar. Ese importe cubre la página web del evento con su enlace propio, el QR y el mensaje para compartir, así que no hay papel, ni imprenta, ni gastos de envío que sumar después. Puedes probar el diseño gratis, editando la portada sin pagar; al comprar se desbloquean todas las escenas.
- Pago único de 29,99 €: sin suscripción, sin cuota al publicar y sin renovación.
- Escenas encadenadas con textos editables: rótulo, nombres, fecha, frase y lugar, con contador de caracteres para no pasarte.
- Hasta 6 fotos propias, con la portada marcada y la opción de sustituir cualquiera más adelante.
- Enlace y QR para compartir: los invitados abren la invitación en el navegador, sin instalar ninguna app.
Lo que entra en el precio y lo que no entra
Dentro va la invitación montada por escenas encadenadas, cada una con sus textos: el rótulo que solo usáis vosotros, los nombres, la fecha, una frase y el lugar. Hasta seis fotos propias, que se encuadran solas en el marco. Añades música y configuras las preguntas del formulario de confirmación. Si necesitas saber quién se queda a dormir en la casa o a qué hora se recoge a los críos, lo escribes ahí como una pregunta más y las respuestas llegan ordenadas dentro de la propia invitación.
Y lo que no entra, dicho sin adornos: no hay impresión ni envío. Si tu madre quiere el cartel en la nevera, la jugada sensata es enlace para todos y un par de copias impresas por tu cuenta. Tampoco hay recordatorios automáticos a quien no ha contestado: la lista se mira dentro de la invitación y se repasa a mano el día antes, entre calabaza y calabaza. Los invitados necesitan un móvil, una tablet o un ordenador con conexión, y no instalan nada: abren el enlace en el navegador y responden desde el móvil.

Los 29,99 € se pagan una vez y el enlace sigue siendo el mismo cuando cambias la hora, el lugar o la consigna del disfraz.
Invitaciones digitales frente a reimprimir tarjetas cada vez que cambia algo
En una casa rural el presupuesto se lo come la decoración: calabazas, telas oscuras, farolillos, velas LED y telarañas en el portón. La invitación no sube porque añadas una escena más. Y si a las once de la noche cambia el punto de recogida, la hora del timbre o el tono del misterio, lo editas en el navegador y el enlace sigue igual: nadie reenvía nada ni reimprime. Elige diseño, monta las escenas con la hora y el lugar, y comparte el enlace esta misma noche.



