Halloween
Invitación digital de Halloween: cuánto cuesta el afterwork
Una invitación digital de Halloween para el afterwork cuesta 29,99 €, pago único. Aquí tienes qué entra, qué no, y cómo cambiar la hora sin reimprimir 25 tarjetas
Send The Joy · 23 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan cinco días para el afterwork de esqueletos y el grupo de la oficina sigue con la misma pregunta: «¿al final era a las 19:00 o a las 20:30?». Alguien propuso imprimir 25 tarjetas un martes por la tarde, con la copistería ya cerrada. Así que vamos a lo práctico: cuánto cuesta una invitación digital de Halloween para un afterwork de esqueletos. Son 29,99 € de pago único, y puedes crear la tuya y enviarla hoy mismo desde el catálogo, sin esperar a que abra ningún sitio.
Antes de mirar precios hay tres decisiones que no conviene dejar para el último día: a quién invitas (¿toda la planta o solo a los que aguantan hasta el último baile?), qué pone la portada (fecha, hora, bar y la broma interna que solo entendéis vosotros) y por dónde circula el enlace. Con eso claro, los números se ven distintos.
Cuánto cuesta una invitación digital de Halloween: 29,99 €
El precio no cambia por ser Halloween: 29,99 € por invitación, pago único. Sin cuota mensual y sin extras que aparecen al final. Antes de pagar puedes probar el diseño en modo prueba y editar la portada con la fecha, el rótulo y el lugar para ver cómo queda de verdad.
- Pago único de 29,99 € por invitación: pagas una vez y el enlace sigue vivo aunque el afterwork se retrase al viernes siguiente.
- En modo prueba editas la portada sin pagar; al comprar se desbloquean todas las escenas de la invitación.
- Sin papel, sin envío y sin copistería: el desembolso termina en 29,99 €, sin sobres, sellos ni una segunda tirada porque cambió la hora.
- Sin app para los invitados: abren el enlace en el navegador del móvil y confirman desde ahí.
La copistería de barrio: la otra factura del afterwork
Pide el presupuesto desglosado de 25 tarjetas y mira lo que casi nunca sale en el primer cálculo: papel, impresión a color por una cara, corte y los 25 sobres. Luego suma el reparto a mano por la oficina: quien libra el jueves, quien está de baja y las tres tarjetas que acaban en el fondo de un bolso hasta el lunes.
Y suma la tarjeta que ya nace obsoleta. Si la quedada se mueve de las 19:00 a las 20:30 porque el bar recoge la terraza, esas 25 tarjetas dicen una hora que ya no es verdad. Ahí es donde las invitaciones digitales se llevan la noche: cambias la hora y el enlace sigue siendo el mismo para todos.

Una tarjeta impresa cuenta lo que sabías el martes. Un enlace cuenta lo que sabes hoy.
Del mensaje al móvil: fotos, música y confirmaciones dentro de la invitación
Se comparte con un enlace, un QR pegado en la puerta del office o un mensaje directo, y nadie instala nada. Dentro puedes subir hasta 6 fotos propias —la calabaza tallada del portal, la mesa con velas—, marcar cuál va de portada y sustituirlas más tarde; las escenas encadenadas y la música hacen el trabajo que una tarjeta no puede: primero el umbral, luego la hora de quedada, luego el mapa del bar. Las confirmaciones llegan en una lista ordenada dentro de la misma invitación, y las preguntas del formulario las escribes tú: «¿vienes de esqueleto o de zombie de oficina?» sirve más que un campo vacío.
Invitaciones digitales para un afterwork: cambiar la hora sin reimprimir nada
En el editor del navegador (Joy Studio) cambias la hora, el lugar, el mapa o la frase del código de vestimenta y publicas: el enlace no cambia, así que nadie llega a las 19:00 con una tarjeta antigua en la mano. Si el afterwork ya tiene fecha, hora y bar, lo que falta es la invitación. Elige un diseño en el catálogo, pon tus textos y tus fotos, y compártelo hoy.



