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Invitación digital para un cumpleaños de 50: qué cuesta
Una invitación digital para un cumpleaños de 50 cuesta 29,99 EUR, pago único. Te contamos qué entra, qué no, y cómo cambiarla sin reenviar el enlace
Send The Joy · 3 de noviembre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan tres semanas para el sábado de tu 50 cumpleaños y tienes la lista de invitados abierta en la mesa de la cocina: la familia, los del trabajo, dos amigos que viven en otra provincia. La duda no es el menú. La duda es cuánto cuesta una invitación digital para un cumpleaños de 50 y si de verdad sale mejor que las tarjetas de siempre. Se resuelve rápido: eliges diseño en el catálogo, pruebas la portada gratis y puedes crear y enviar tu invitación digital hoy mismo, con un enlace y sin pisar una imprenta.
Lo que viene a continuación es el desglose real: el precio, qué entra en ese importe, qué se queda fuera y por qué un enlace aguanta mejor los cambios de última hora que un sobre.
Cuánto cuesta una invitación digital para un cumpleaños de 50
29,99 EUR. Ese es el precio y se paga una sola vez, no cada mes ni cada año. Da igual que seáis 20 en una comida en casa o 80 en un reservado de restaurante: el importe no sube por invitado. Y antes de pagar puedes abrir el modo prueba, escribir tus nombres y tu fecha y ver cómo queda la portada con tu texto dentro.
- 29,99 EUR por invitación, pago único: sin cuota mensual ni renovación al año siguiente.
- El precio no depende del número de invitados: la misma invitación sirve para una mesa de 20 que para una cena de 80.
- En modo prueba editas la portada gratis, con tus nombres y tu fecha, antes de decidir nada.
- Al comprar se desbloquean todas las escenas de la invitación, no solo la portada que has probado.
Qué entra en los 29,99 EUR y qué se queda fuera
Entra una página web del evento con escenas encadenadas, hasta 6 fotos tuyas, música y las preguntas de confirmación que configures. Se comparte con un enlace, un QR o un mensaje, y quien lo abre no instala nada: lo ve en el navegador del móvil o del ordenador, siempre que tenga conexión. Si tienes invitados fuera, el contenido se puede configurar en siete idiomas.
No entra papel. No hay impresión ni envío: es 100% digital. Si tu madre quiere una copia en la nevera, lo sensato es combinar las dos cosas: el enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar. Y cuando el restaurante te mueva la cena a las 21:30, editas la hora, el lugar, el mapa o el código de vestimenta y el enlace sigue siendo el mismo: nadie recibe un segundo mensaje rectificando. Las confirmaciones se recogen en una lista ordenada dentro de la propia invitación.

El enlace no se reenvía: se actualiza. Quien lo abre ve la versión de hoy, no la del sobre que imprimiste el mes pasado.
Invitaciones digitales frente al papel: cinco comprobaciones antes de pagar
Comparar invitaciones digitales con tarjetas de papel no va de cuál es más bonita. Va de qué pasa cuando algo cambia a última hora y de dónde acaban las respuestas. Estas cinco cosas se miran en cinco minutos, con la lista de invitados delante.
- Que el precio sea pago único y no una suscripción anual.
- Que la invitación sea una página web con enlace propio, no un PDF adjunto.
- Que se pueda editar después de enviar sin cambiar de enlace.
- Cuántas fotos propias entran y si se pueden sustituir más adelante.
- Si las confirmaciones se recogen dentro de la invitación o te toca perseguirlas por WhatsApp.
Con eso claro, la decisión es de una tarde: filtras por estilo, escribes el rótulo, los nombres, la fecha y la frase con el contador de caracteres delante, eliges la foto de portada entre las tuyas y publicas con un botón. Medio siglo merece algo mejor que un mensaje con la hora y el sitio. Puedes empezar hoy mismo desde el catálogo.



