Cenas y galas
Invitación digital: cena de gala, menú a ciegas y alergias
Una invitación digital para tu cena de gala con menú a ciegas: escribe en el formulario qué debe saber el chef y recibe todas las respuestas en una lista ordenada
Send The Joy · 10 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Estás cerrando una cena de gala con menú a ciegas: ocho pases, ninguno escrito en la invitación. Y falta la pregunta que casi nadie hace a tiempo. Si el chef sirve un tataki de atún, quien no puede comer pescado tiene que saberlo dos semanas antes, no cuando el plato aterriza en la mesa 4. La parte buena: puedes crear tu invitación digital hoy mismo desde el catálogo y dejar esa pregunta resuelta antes de que nadie confirme.
Un menú a ciegas bien montado tiene dos capas. El invitado no sabe qué come; el chef sí sabe qué no puede servirle a quién. Todo lo que queda en medio es logística, y la logística se resuelve con una pregunta bien escrita, en el sitio correcto y en el momento correcto.
El menú a ciegas se decide antes de que nadie se siente
Recoge esa información al mismo tiempo que las confirmaciones. Si la pides tres días antes, mientras cierras el catering, ya vas tarde para cambiar una salsa o una guarnición. Y explica bien qué significa 'a ciegas': no saber los platos, no saber si habrá opción para ti. Esa diferencia, mal contada, hace que alguien llegue a la mesa con la duda y la suelte en voz alta delante de todos.
- Escribe en la invitación que el menú es sorpresa y que hay sitio para avisar de lo que no puedes comer. Son dos cosas distintas y conviene decirlas juntas.
- Pide la respuesta con nombre y apellido. Un pulgar arriba en el grupo no le sirve al chef para nada.
- Pregunta por el nombre exacto de la alergia: 'frutos secos' sirve, 'comida rara' no.
- Marca una fecha límite de confirmación. El número de cubiertos cierra el menú, no al revés.
Etiqueta de gala cuando nadie conoce el menú
No preguntes '¿qué hay de cena?' al anfitrión. Pregunta '¿hay algo que el chef deba saber?': es la misma información con la mitad de ruido. El código de vestimenta va escrito en la invitación, no deducido del sitio, y si pasa de 'formal' a 'black tie' se edita y los invitados ven la versión nueva sin que nadie reenvíe nada. Confirmar antes de la fecha límite no es burocracia: es lo que permite cerrar el menú y avisar al chef de las excepciones. Anunciar en la mesa 'yo no como marisco' obliga a improvisar un plato, y ese es el único momento en que la sorpresa deja de tener gracia.
Cómo preguntar por alergias en una cena de gala con menú a ciegas
Olvida el '¿alguien tiene alguna alergia?' en el grupo de WhatsApp de la mesa 7. Se pierde entre memes, audios y un 'yo no como cilantro'. Escribe una línea abierta y concreta: 'algo que el chef deba saber para tu plato'. Se contesta en dos líneas y nadie tiene que contar su historial médico delante de treinta personas.
Separa las tres cosas. Y si alguien contesta 'depende del día', llama tú: una respuesta ambigua en un menú sorpresa es un problema para todo el servicio, no solo para su plato.

La sorpresa es el menú. La alergia nunca lo fue.
Por qué aquí encaja una invitación digital
Todo lo que hay que preguntar cabe en un mismo enlace: fecha, hora, lugar, mapa, código de vestimenta y la pregunta que tú escribas en el formulario de confirmación. Las respuestas llegan dentro de la invitación, en una lista ordenada, y no tienes que perseguir a nadie por WhatsApp. Si cambia la hora o el sitio, editas y el enlace sigue siendo el mismo. Cuesta 29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción, la web está en 7 idiomas —también el contenido de la invitación— y puedes probarla gratis editando la portada antes de pagar. Eso sí, es digital y no imprime papel: si quieres un detalle para guardar, combina el enlace con unas pocas copias impresas. Antes de elegir el mantel, decide cómo vas a preguntar.



