Bodas
Invitación digital para una boda LGTBI+: cómo organizarla
Una invitación digital te deja escribir los nombres como cada persona los usa y corregir la hora el jueves sin reenviar el enlace. Se monta hoy desde el catálogo
Send The Joy · 25 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Quedáis a comer para cerrar la lista de invitados y alguien saca el móvil: la invitación que os ha hecho una amiga pone «los novios» y el nombre de tu pareja con otra tipografía. Se arregla, pero hay que verlo antes de mandarla. Organizar una boda LGTBI+ con una invitación digital no cambia el «sí, quiero»: cambia el lenguaje con el que se cuenta. Y en el catálogo puedes crear la tuya y enviarla hoy mismo.
Lo práctico es ir en este orden: primero las palabras, después la portada y al final el RSVP. Si empiezas por la foto y la música, acabarás reescribiendo textos que ya dabas por buenos.
Cómo organizar una boda LGTBI+: el lenguaje va antes que la tipografía
Antes de elegir diseño, sentaos y decidid cómo queréis que se os nombre. El editor tiene un campo por dato —rótulo, nombres, fecha, frase y lugar—, así que cada cosa va en su sitio y ves el resultado en la vista previa al momento. Si una de las dos usa un nombre que no aparece en el DNI, o quiere sumar sus pronombres, ese es el momento de escribirlo.
- Repasa el rótulo de portada: fuera «los novios», «señorita» y cualquier fórmula que no nombre a las dos personas.
- Escribe cada nombre como lo usa esa persona, con pronombres si quiere, y mira el contador de caracteres antes de publicar.
- Decidid si hay madrina, padrino, testigos o ninguna figura antes de escribir la escena de las promesas.
- Cambia «solteros y solteras» por «la pareja» o por cómo os llamáis de verdad.
Qué lleva una invitación digital de boda LGTBI+
Una invitación digital es una página web propia del evento, no un PDF. Se comparte con un enlace, un QR o un mensaje, y se abre en el navegador del móvil sin instalar nada. Cuesta 29,99 EUR por invitación, pago único y sin suscripción, y en el catálogo hay diseños de invitaciones digitales filtrados por estilo.
Dentro va lo imprescindible: fecha, hora, lugar con mapa, código de vestimenta y una frase vuestra. Puedes subir hasta seis fotos propias —portada y decorativas— que se encuadran solas en el marco, marcar cuál es la de portada y sustituirla cuando tengáis la sesión buena. La invitación se monta en escenas encadenadas, tipo «Umbral de cal», «Arco de promesas» o «Último baile», y cada escena se personaliza con vuestros textos y fotos. La web y el contenido se configuran en siete idiomas, algo que se agradece cuando parte de la familia viene de fuera.

Una invitación que nombra bien a cada persona y que no hay que reenviar cuando cambia un dato ya está haciendo su trabajo.
El RSVP que no te hace perseguir a nadie
Las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada, y ahí se acaba el hilo de WhatsApp con «¿tú vienes o no?». Configura solo las preguntas que vas a usar de verdad; para menús, alergias o cunas, sigue usando el canal de siempre, porque el RSVP no recoge esos datos. Si el banquete adelanta la ceremonia media hora, editas la escena y el enlace sigue siendo el mismo: nadie tiene que buscar un mensaje viejo. Empieza probando la portada gratis y publica cuando el texto sea el vuestro.



