Bodas
Invitación digital de boda con menú y alergias
Invitación digital: El menú se pregunta una vez y bien: tres platos con su nombre, un sitio claro para avisar de alergias y las respuestas ordenadas en tu invitación digital
Send The Joy · 30 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Faltan once días y en el grupo de la familia hay cuarenta mensajes. El último pregunta si el pescado lleva gluten. El menú se mandó como una foto borrosa y las opciones se llaman «A» y «B», así que nadie contesta. Una invitación digital de boda con menú arregla eso: los platos se leen una vez, escritos como son, y las dudas llegan al mismo sitio. Puedes crear la tuya desde el catálogo y enviarla hoy mismo.
El problema casi nunca es el menú. Es dónde está escrito. Si la información vive en un PDF, en una captura de WhatsApp y en la cabeza de la madre del novio, cada invitado pregunta por su canal. Con la invitación en un enlace, cambias una línea y todos leen la versión buena, sin reenviar nada.
Invitación digital de boda con menú: tres platos y una sola pregunta
El menú se pregunta una vez. Escribe cada opción con su nombre real —«merluza al horno», «solomillo al punto», «berenjena asada»— y una línea con lo que lleva. Nada de «opción A». Y deja dicho qué pasa si nadie contesta: hasta cuándo se puede responder y qué se sirve a quien no dijo nada.
- Las tres opciones con su nombre real y, debajo, dos o tres ingredientes que importen.
- Una fecha límite para responder y qué pasa si no responde nadie.
- La hora del aperitivo y la de la cena sentada, juntas en la misma escena.
- A quién escribir para cualquier duda de menú: un nombre y hasta cuándo.
Invitaciones digitales de boda con menú y alergias: qué poner y a quién avisar
Las alergias no se adivinan. Pide que te lo cuenten en una línea, por escrito, a la persona que hayas puesto de contacto: «¿hay algo que no puedas comer?». Corto y honesto funciona mejor que un desplegable de veinte alérgenos que nadie sabe interpretar. Y separa lo serio de la manía: las preferencias se hablan con el maître el día de la boda, no en la invitación. Mezclarlo todo la convierte en un parte médico.
Pon un nombre y una fecha: «para cualquier duda con el menú, escribe a Marta antes del 15 de junio». Un contacto claro evita el WhatsApp de las once de la noche. Además, las preguntas del formulario de confirmación se configuran y las respuestas llegan en una lista ordenada dentro de la misma invitación: no hay que perseguir a nadie.
La etiqueta del menú: hora, vestimenta y cena larga
El código de vestimenta se lee junto al menú. «Cóctel en el jardín a las 19:00, cena sentada a las 21:00» ahorra el «¿voy de largo?» de la mañana del sábado. Cuenta el orden de la noche en una sola escena: aperitivo, cena larga, brindis y baile. Si hay menú infantil o barra libre, dilo con la misma naturalidad con la que lo dirías en persona: lo que no se cuenta se pregunta tres veces, y una de ellas en el grupo de la familia.

El menú se elige una vez. Lo que se repite es la pregunta, y eso se arregla escribiéndolo bien.
Cuánto cuesta una invitación digital de boda con menú
29,99 EUR, pago único y sin suscripción, con la página entera: las escenas, tus fotos, la música y las preguntas de confirmación. Puedes probar el diseño gratis —en modo prueba se edita la portada sin pagar— y publicar cuando el menú esté cerrado. Después cambias lo que haga falta: hora, platos, vestimenta. El enlace sigue siendo el mismo, así que nadie reenvía nada. Los invitados lo abren en el navegador del móvil, sin instalar ninguna app, y el contenido se puede configurar por idioma para quien venga de fuera.



