Bodas
Invitación digital de boda en castillo: precios reales
Cuánto cuesta una invitación digital de boda en castillo, qué incluye de verdad y dónde está el límite entre pagar lo justo y pagar de más. Con ejemplos concretos
Send The Joy · 25 de octubre de 2026 · 4 min de lectura

Faltan tres semanas, el castillo confirma a las 19:00 y no a las 18:00, y tienes cuarenta mensajes en el móvil preguntando lo mismo. Con una invitación digital de boda en castillo ese cambio se hace una vez, en un campo, y todo el mundo ve la versión buena al abrir el mismo enlace. Puedes montarla hoy desde el catálogo, probar la portada gratis y enviarla esta tarde.
Aquí va lo práctico: cuánto cuesta, qué entra en el precio y en qué punto empiezas a pagar de más. Con números y ejemplos concretos, sin adjetivos que no aportan nada.
Qué trae de serie una invitación digital de boda en castillo
No es un PDF con una foto ni una imagen que se abre y se cierra. Es una página web propia del evento, con escenas encadenadas: umbral de cal, arco de promesas, cena larga, último baile. Cada escena lleva sus textos y sus fotos, y el invitado las pasa con el dedo como pasaría cualquier otra página del móvil.
- Escenas con nombre propio. Si el diseño se queda en una portada con fecha y lugar, no es una invitación, es un cartel.
- El RSVP dentro de la propia invitación: las confirmaciones llegan a una lista ordenada, no a un hilo de WhatsApp con cuarenta respuestas sueltas y tres «yo creo que sí».
- Editor en el navegador con vista previa al momento. Cambias la hora de la ceremonia, lo ves antes de publicar y no dependes de que alguien te mande un PDF corregido.
- Hasta 6 fotos propias, música y preguntas de confirmación configurables. Un campo por dato —rótulo, nombres, fecha, frase y lugar— con contador de caracteres para no pasarte.
Precio de una invitación digital: 29,99 € y qué desbloquea el pago
29,99 € por invitación, pago único y sin suscripción. Ni cuota mensual ni renovación al año siguiente por una boda que ya pasó. En papel, cada corrección se convierte en reimprimir y volver a enviar: una hora mal, un nombre sin tilde, un cambio de lugar. En digital se edita y el enlace sigue siendo el mismo.
Antes de pagar, pregunta qué entra exactamente. Aquí el modo prueba deja editar la portada gratis y el pago abre todas las escenas, la música, las fotos y las preguntas del RSVP. Hay tres señales que dicen que estás pagando de más: una suscripción mensual para algo que se usa una vez, un cobro aparte por cada escena o cada foto, y un diseño cerrado que no admite cambios después de enviarlo.
Por qué las invitaciones digitales encajan con una boda en castillo
Se comparten con un enlace, un QR o un mensaje y se abren en cualquier navegador del móvil: nadie instala nada y nadie se queda fuera por no tener una app. Sin papelería ni envíos, nada que se pierda en el buzón ni llegue doblado. Si alguien quiere papel para guardar, se combina: enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a enmarcar. El único requisito es un móvil, una tablet o un ordenador con conexión, y conviene decirlo en la primera escena para que no haya sorpresas la semana antes.

Cambia la hora, el mapa o el código de vestimenta: el enlace que enviaste sigue siendo el bueno.
La hora cambió y el enlace sigue siendo el mismo
El castillo confirma a las 19:00 y no a las 18:00: editas el campo de la hora y quien abra el enlace ve la versión actualizada, sin reenviar sobres ni avisar uno por uno. El mapa y el código de vestimenta se corrigen igual: «traje oscuro y zapato cómodo para el patio empedrado» se cambia en un campo, no en una tarjeta ya impresa. Si tienes invitados fuera, la web está en siete idiomas y el contenido se configura por idioma, así la tía de Burdeos y el primo de Lisboa leen lo mismo, cada uno en el suyo. Elige diseño, pruébalo gratis y publica cuando lo tengas claro: la invitación cuesta 29,99 €, se paga una vez y se edita las veces que haga falta.



