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Invitación digital de bienvenida a casa: pide zapatillas
Cómo montar la invitación digital de tu bienvenida a casa: la portada que pide zapatillas, las fotos del piso y un RSVP con cuántos venís
Send The Joy · 28 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Tienes el salón lleno de cajas, la cocina sin cortinas y tres chats abiertos con la misma pregunta: «¿cuándo podemos ver el piso?». La respuesta es una invitación digital de bienvenida a casa, y puedes crearla y enviarla hoy mismo desde el catálogo: eliges diseño, escribes cuatro datos y compartes el enlace. No hace falta esperar a colgar el último cuadro.
Porque la mudanza no termina nunca del todo y, si esperas a tenerlo perfecto, la casa se inaugura sola. La gente lo que quiere es pasar, ver dónde vives y dejar algo en la nevera. La invitación está para eso: para decir a qué hora se abre la puerta y para pedir una cosa muy concreta.
Cómo crear la invitación digital de una bienvenida a casa
Eliges un diseño de la colección, filtrando por estilo si tienes claro el tono. En modo prueba editas la portada sin pagar y ves cómo queda; al comprar se desbloquean todas las escenas. Dentro del editor, que va en el navegador y no se instala nada, cada dato tiene su campo: rótulo, fecha, frase, lugar. Hay contador de caracteres y vista previa al momento. Puedes subir hasta 6 fotos propias, marcar cuál va de portada y cambiarla después. Cuando está listo, publicas con un botón.
- El rótulo de portada: «Zapatillas o calcetines, el suelo está nuevo».
- La dirección completa: calle, número, portal y piso, más el mapa para quien llega en coche.
- Dos horas: la que se abre la puerta y la que se come.
- Dos fotos: el salón con cajas y la cocina, con la del salón marcada como portada.
De la portada a la mesa: qué contar en cada escena
El aviso de las zapatillas va en la portada, como rótulo y al lado de la fecha, no escondido al final. Escríbelo tal cual: «Zapatillas o calcetines, el suelo está recién hecho». Y quita el «no hace falta que traigas nada»: aquí el código de vestimenta son unas zapatillas de casa, y decirlo así te ahorra conversaciones.
Después, cada escena cuenta una parte. Abre con el umbral: «A las 19:00 se abre la puerta del número 12, tercero B». Nada de «¡estás invitado!» genérico. Una foto del salón con cajas y otra de la cocina hacen más que cualquier párrafo. Y cierra con la hora real de la comida y qué viene bien: hielo, pan o una silla plegable. Para el RSVP, configura dos preguntas (cuántos venís y si os quedáis a cenar): las respuestas te llegan en una lista ordenada dentro de la propia invitación, sin contar mensajes en tres hilos distintos.

La invitación de una bienvenida a casa no enseña una obra terminada: dice a qué hora se abre la puerta y qué tienes que traer.
Invitaciones digitales frente al papel: qué resuelve el enlace
Una invitación digital es una página web propia, no un PDF: se comparte con un enlace o un QR y se abre en cualquier navegador, sin instalar ninguna app. Si cambias la hora, el portal o la frase de las zapatillas, el enlace sigue siendo el mismo y todos ven la versión actualizada. Cuesta 29,99 EUR, en un pago único y sin suscripción. Y si alguien quiere papel, la opción sensata es combinar: el enlace para todos y unas pocas copias impresas para quien las vaya a guardar.
Con la casa a medio montar, el enlace hace el trabajo sucio: nadie pregunta uno por uno quién viene, ni tienes que avisar del cambio de hora a mano. Tú colocas cajas; la invitación recoge las respuestas.
Tu bienvenida a casa empieza en la portada
Elige un diseño, escribe el rótulo de las zapatillas y publica: la invitación estará lista antes de que llegue el primer invitado. Pruébala gratis editando la portada y desbloquea todas las escenas por 29,99 EUR, con un único pago.
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