Cenas y galas
Invitación digital: asignación de mesas en cena de gala
Invitación digital: Una mesa mal asignada se nota en la primera hora y en el último brindis. Con una invitación digital publicas el plano en una escena y cambias el reparto sin reimprimir
Send The Joy · 10 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Quedan veinte minutos para que se abran las puertas y hay una cola en el vestíbulo. No es por el guardarropa: es porque nadie sabe dónde se sienta. Alguien ha pegado un folio con la lista de mesas en una pared y tres personas lo leen con el móvil en la mano. Ese folio es justo lo que se evita cuando la asignación de mesas va dentro de una invitación digital, y puedes crearla y enviarla hoy mismo desde el catálogo.
El reparto de mesas no falla por el plano. Falla porque la información llega tarde y por cinco sitios a la vez: un mensaje en el grupo, una foto del plano, un «tú te sientas con ellos». Si cada invitado abre su enlace y ve su mesa, la cola de la puerta se vacía en cinco minutos. Y el que llega solo es el que más lo agradece: sabe dónde se sienta antes de aparcar.
Asignación de mesas en una cena de gala: antes que el menú
Antes de cerrar el menú, cierra los bloques. Agrupa por afinidad y no por apellidos: los compañeros de oficina juntos, los del club de pádel en otra mesa y una mesa donde convivan edades distintas. Si un grupo de ocho se conoce de memoria, repártelo entre dos mesas y deja que se junten durante el cóctel.
- Bloques de afinidad de seis a ocho personas antes de contar el total de sillas.
- Una mesa de reserva con ocho sillas para quien confirma en las últimas 48 horas.
- Nombres de mesa en palabras: Jazmín, Olivo, Luna. Nunca Mesa 1 y Mesa 2.
- Una escena de la invitación con el plano de mesas y otra con la hora del cóctel.
Las confirmaciones llegan antes que el plano de mesas
El reparto empieza por un número fiable. Las confirmaciones se recogen dentro de la misma invitación, con las preguntas del formulario que tú configures, y llegan en una lista ordenada. Con esa lista delante ves cuántos sois seis, cuántos ocho y cuántos diez, y dejas de contar mensajes del grupo. Si tienes invitados que responden en italiano o en inglés, el contenido se puede configurar en siete idiomas.
Con la lista cerrada, asigna por bloques: 24 confirmados son tres mesas de ocho, no cuatro de seis con dos sillas vacías en la esquina. Nombra las mesas con palabras —Jazmín, Olivo, Luna— porque se recuerdan mejor que un número. El invitado abre el enlace en el navegador del móvil y mira el plano; no instala nada, tampoco la misma noche de la gala.

Una mesa bien asignada no se nota; una mal asignada se nota en la primera hora y en el último brindis.
Cambiar una mesa con una invitación digital no se reimprime
Si el viernes alguien cambia de mesa, editas el texto de tu invitación digital y publicas: el enlace sigue siendo el mismo y el invitado ve la versión actualizada cuando lo abre. Pasa igual con la hora del cóctel o el código de vestimenta. Antes de cerrar el salón, decide cómo vas a comunicar las mesas, porque un reparto claro evita las filas en la puerta y las llamadas de última hora. Elige un diseño del catálogo, monta la escena del plano y publícala con un botón. Son 29,99 EUR por invitación, en pago único y sin suscripción.



