Aniversarios
Invitación digital para 40 años de boda: precios claros
Una invitación digital para 40 años de boda cuesta 29,99 EUR, pago único y sin suscripción. Te contamos qué entra en ese precio y cómo probarla gratis antes de pagar
Send The Joy · 29 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Cuarenta años después de aquel día, la lista ya no cabe en una agenda. Están los hijos, los nietos, los cuñados que se han ido sumando y el vecino del tercero que todavía pregunta por la fecha. Con una invitación digital para 40 años de boda se resuelve hoy mismo desde el catálogo: eliges el diseño, escribes vuestros nombres y la fecha, y el enlace queda listo para enviar.
Aquí va el precio sin adornos, lo que entra en los 29,99 EUR y lo que se queda fuera. Para que decidas si te compensa antes de seguir mirando plantillas.
Cuánto cuesta una invitación digital para 40 años de boda
Una invitación digital de Send The Joy cuesta 29,99 EUR por invitación. Se paga una vez y ya está: no hay suscripción mensual ni cuota por cada invitado que se suma. Si quieres verlo antes de rascarte el bolsillo, entra en modo prueba y edita la portada con vuestros nombres y la fecha del 40 aniversario. Al comprar se desbloquean todas las escenas, así que el precio no sube porque añadas la cena, el brindis y el último baile.
- 29,99 EUR por invitación, en un pago único. Sin suscripción y sin cuota por invitado.
- Probarla no cuesta nada: en modo prueba editas la portada y ves cómo queda con vuestros datos.
- Da igual cuánta gente abra el enlace: no hay tarifa por persona.
- El precio no cambia porque añadas escenas nuevas: al comprar se abren todas.
Invitaciones digitales frente a las de papel: qué entra y qué no
Dentro van las escenas encadenadas, hasta 6 fotos propias, música y las preguntas de confirmación configurables. La web está en siete idiomas y el contenido se ajusta por idioma, algo práctico si hay familia en Francia o Alemania que va a abrir el enlace. Fuera queda el papel: no se imprime ni se envía nada por correo.
Si tu tía quiere una copia en la mano, la opción sensata es combinar: el enlace para todos y un par de ejemplares impresos aparte para quien los vaya a guardar. Con papel, mover la comida de las 14:00 a las 15:00 significa reimprimir y repartir otra vez. Aquí cambias la hora y el enlace sigue siendo el mismo.

El presupuesto no se dispara cuando cambia el plan: ajustas la hora, el lugar, el mapa o el código de vestimenta en el editor y quien abra el enlace ve la versión actualizada.
Confirmaciones que no se persiguen por WhatsApp
Las respuestas llegan dentro de la propia invitación, en una lista ordenada: sabes quién viene sin rebuscar en tres chats distintos. El invitado no instala ninguna app, abre el enlace en el navegador del móvil y responde desde ahí. Y tú decides qué preguntas aparecen al confirmar, así que la lista te llega con lo que necesitas saber y no con un «vamos los de siempre».
Por qué una invitación digital encaja en 40 años de boda
A los cuarenta años no se invita con una foto del día: se invita con la promesa de que la fiesta sigue. En la misma página caben la imagen de entonces y la de ahora, y puedes marcar cuál va de portada o sustituir cualquier foto después de enviar, sin reimprimir ni volver a mandar sobres. Se comparte con un enlace, un QR o un mensaje: sirve igual para el grupo de la familia que para la amiga que vive fuera.
Si ya tienes la fecha, la frase y las fotos, la invitación está lista en una tarde por 29,99 EUR. Pruébala gratis, mira cómo queda con vuestros nombres y publica cuando lo tengas claro. Cuarenta años merecen una invitación a la altura.



