Bodas
La foto de la invitación no tiene que ser el retrato oficial
Una imagen de lado, de espaldas o a medias dice más que el posado de estudio. La foto de la invitación tiene que poder ser solo vuestra.
Send The Joy · 29 de septiembre de 2026 · 2 min de lectura

El retrato oficial cumple un trabajo: queda bien en el álbum y en el marco de los padres. En la invitación hace otro trabajo, y casi siempre lo hace mal. Llega en un móvil, en un segundo, entre mensajes. En ese segundo un posado de estudio parece un anuncio. Una foto vuestra, tomada sin avisar, parece una boda.
No hace falta que se os vea la cara entera. A veces la cara es lo que convierte la imagen en un retrato intercambiable: misma luz, misma sonrisa, misma distancia. Un hombro, una mano, la espalda de los dos caminando hacia las luces dice el sitio, la hora y el carácter sin pedir que poséis.
El posado intenta demostrar demasiado
El posado de estudio quiere gustar a todo el mundo. Por eso se parece al de la pareja anterior. La invitación no tiene ese encargo. Tiene que reconocerse. Si alguien que os conoce dice «estos son ellos» antes de leer los nombres, la foto está bien. Si necesita los nombres para saber de quién es, cambiadla.
- Un gesto que solo es vuestro
- Un lugar que no es un set
- Luz de verdad, no un flash plano
- El encuadre original, sin recortarlo a un retrato
Qué se ve cuando no se posa
Buscad tres cosas y quedaos con la que tenga dos: un gesto que solo hacéis vosotros, un lugar que no es un set y una luz que no se ha corregido hasta quedar plana. La luz de tarde, la de un bar o la de unas bombillas en un jardín suelen ganar al flash.
No recortéis la foto para que quepa en un marco vertical de catálogo. La invitación digital puede enseñar la escena entera. Si el encuadre original es apaisado, dejadlo apaisado. Cortar cabezas o pies para imitar una portada de modelo es lo que hace que todas las bodas se vean iguales.

Si la foto podría ser de otra pareja, cambiadla.
Cómo elegirla sin discutir una tarde
Elegidla juntos, en diez minutos, no en una tarde de carpetas. Si a los diez minutos seguís dudando entre dos, quedaos con la menos perfecta. La perfecta suele ser la que podría ser de otra pareja.



