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Citas de clientes en el stand de una feria: 3 errores
Citar a un cliente en una feria no es apuntar su nombre: es fijar hora, sitio y una franja de 15 minutos que se cumpla, aunque el pasillo esté lleno.
Send The Joy · 7 de octubre de 2026 · 3 min de lectura

Jueves, 11:20, pabellón 3. El cliente con el que habías quedado «mañana en el stand» pasa por delante de tu mostrador, mira el móvil y sigue andando. Tú le ves, pero estás con otra persona y no puedes dejar la conversación a medias. Las citas de clientes en el stand de una feria se caen muchas veces por esto: no por falta de interés.
«Quedamos mañana en el stand» no es una cita, es una intención. Una cita de verdad lleva hora, sitio y un plan para esos minutos. Eso se prepara antes de que abran las puertas, no en el pasillo.
Cómo citar a clientes en el stand de una feria
Si no le das un momento concreto, el cliente decidirá cuándo pasarse. Y lo normal es que aparezca cuando el pasillo esté lleno o cuando ya vaya de camino a otro pabellón. Poner hora no es rigidez: es lo que te deja marcar el ritmo del stand en vez de improvisar según lo que aparezca.
- Hora exacta y duración: «jueves a las 11:15, 15 minutos, mesa alta junto al mostrador».
- Dos franjas concretas en vez de «cuando quieras»: 11:15 o 16:30.
- Punto de encuentro dentro del stand, no «en la feria».
- Alarma en tu móvil diez minutos antes. Ver que le esperabas cambia la cara con la que llega.
El WhatsApp se pierde entre pasillos
Un mensaje que solo dice «te espero en la feria» obliga al cliente a buscar tu pabellón, tu número de stand y tu cara entre cientos de expositores. Es pedirle bastante. Mejor manda el enlace o el QR con la dirección exacta y la hora.
Y no te pongas a perseguir confirmaciones una a una: si la cita no queda cerrada en el momento, el ruido del recinto se la lleva. Propón otra franja concreta allí mismo en lugar de dejar un «ya te escribo».

Una cita de feria no se apunta: se diseña. Hora, sitio y quince minutos con estructura.
El stand no se prepara para recibir
El cliente llega a la hora acordada y no hay dónde sentarse, ni agua, ni una mesa libre. La cita se convierte en una conversación de pie con gente pasando por detrás. Ten una zona pequeña reservada: dos sillas, agua y una hoja con su nombre. Y avisa al equipo de que esos quince minutos no se interrumpen. Una cita de feria es una burbuja: si alguien saluda o te suena el móvil, la atención se rompe.
La franja de 15 minutos que sí funciona
Quince minutos con estructura: dos de saludo y contexto, ocho de demo o producto, tres de preguntas y dos para cerrar el siguiente paso. Empieza a la hora exacta aunque el anterior se alargue, y termina tú: «te mando la invitación al evento de después de la feria» o «nos vemos el día 12 a las 10:00». Nadie se va del stand sin un compromiso. Si esa cita acaba en un evento de empresa, una invitación digital te ahorra el lío de avisar y recoger respuestas: es una página web propia del evento, se comparte con un enlace o un QR, los invitados no instalan ninguna app y las confirmaciones llegan dentro de la misma invitación, en una lista ordenada. Cuesta 29,99 EUR, pago único, y si cambias la hora o el sitio, editas el contenido y el enlace sigue siendo el mismo. Para la próxima feria, prueba el sistema completo: hora exacta, punto de encuentro y quince minutos con estructura.
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